¿Qué implica que haya agua en Marte?

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Desde hace años se anuncia, se cree o se especula que podría haber agua en Marte. Esto, por se habían detectado huellas hídricas en el planeta rojo, que significarían evidencias geológicas y atmosféricas para las distintas hipótesis que se han ido desarrollando con el pasar de los años.

Sin embargo, es importante precisar que cada investigación que se publica sobre Marte va proporcionando nuevas piezas del enorme rompecabezas, que ayudan a reconstruir su historia geológica, sus paleoambientes y su habitabilidad pasada y presente.

No es lo mismo encontrar agua que corresponda a las etapas acuosas de un Marte primitivo, como por ejemplo la atrapada en minerales (yeso, kieserita, jarosita…), que el agua que está bajo el regolito en el polo norte y en otras zonas, o la de los polos. Todas ellas son aguas marcianas, sí, pero corresponden a edades y procesos genéticos distintos, representando también diferentes ambientes planetarios y distintas condiciones físico-químicas y de habitabilidad.

Hace solo unos meses, un equipo de científicos identificó evidencias de agua líquida actual en la superficie de Marte (aunque esta no se ha observado directamente). La nueva investigación que acaba de ser difundida mundialmente va en la misma linea, aunque representa algo aún más complejo y novedoso, por lo que el descubrimiento no debe focalizarse exclusivamente en el agua per se.

Un ciclo hidrológico similar

Todavía se desconoce cuál es el proceso que genera el agua líquida que precipitó los cloratos y percloratos identificados en las torrenteras marcianas, pero lo que sí parece claro, cada vez con más certeza, es que se refuerza la idea de la existencia de un ciclo hidrológico actual en Marte; un ciclo, además, estacional.

Esto sería muy relevante si se confirmara, especialmente, si existiera un intercambio desde las zonas subsuperficiales a las superficiales: que el agua líquida ascendiera a la superficie y generara surgencias que discurren por la superficie de la torrentera de manera efímera, pero suficiente para precipitar las sales que se han identificado en esta nueva investigación.

De aquí la importancia de este nuevo hallazgo que, por cierto, ha requerido años de investigación y análisis. Esto es en lo que hay que fijarse, y no solo en la noticia sobre «agua en Marte». Es importantedeterminar los significados del agua, los procesos y mecanismos planetarios que representa su existencia y los paleoambientes y condiciones de habitabilidad diversa que define.

Si se demostrara la existencia de dicho ciclo hidrológico actual, implicaría que Marte está realmente activo, obviamente no tanto como la Tierra, pero con la capacidad de generar modificaciones, aunque sean ligeras, de su superficie. Algo que también tiene implicaciones muy importantes en el contexto de la habitabilidad y la búsqueda de vida.

Extraído de: La columna de Jesús Martínez Frías para ABC.