¿Qué los hace grandes?, por Juan Diego Llosa

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¿Quién es el mejor futbolista de la historia? ¿El mejor deportista? ¿Es Messi mejor que Maradona? ¿Michael Jordan sería el mejor basquetbolista hoy en día? Los fanáticos del deporte somos adictos a las comparaciones, sin importar mezclar disciplinas, épocas, etc. Y es que las diferencias de nivel entre un deportista de élite y otro son tan mínimas que es muy difícil determinar quién es el mejor o qué época fue la mejor.

La historia del deporte nos ha regalado infinitos enfrentamientos. Se hablaba en la década de los setenta que Muhammad Ali y Joe Frazier protagonizaron la mejor rivalidad del boxeo. En fútbol se comparaba a Maradona con Platini, hoy se compara a Mourinho con Guardiola (como mejores estrategas), a Messi con Ronaldo y a muchos otros más.

En el deporte blanco, que es donde me voy a detener, también han habido muchas comparaciones: Lendl con McEnroe, Agassi con Sampras, Djokovic con Murray, etc. Pero nadie parece dudar que la mayor rivalidad de la historia del tenis, acaso del deporte, es la de Roger Federer con Rafael Nadal.

Lo que busco en este artículo es identificar qué valores diferenciales han tenido estos dos tenistas para ser inigualables e irrepetibles. Evidentemente, estas comparaciones que voy a hacer serán según mi opinión y , por ende, serán tan subjetivas como el resto de ellas.

Un tema atractivo cuando analizamos a Roger y a Rafa es que son opuestos por donde se les mire. Uno es especialista en césped, el otro en arcilla; uno no suda, el otro corre como un animal; uno juega plano, el otro tiene efectos únicos; uno es diestro, y el otro zurdo. Esto produce una perfecta batalla de estilos donde cada quien se identifica con su competidor favorito.

Pero, detrás de todo el talento que despliegan, podemos encontrar a dos personas muy virtuosas. En Federer se ve al señor elegante que tiene el dominio perfecto de sus emociones. En Nadal vemos al eterno luchador que no da una bola por perdida, pero al mismo tiempo vemos a un joven dócil que siempre está dispuesto a aprender con humildad lo que los adultos le pueden transmitir

Hace ya más de tres años atrás, el polémico tenista, Ernests Gulbis, hizo una declaración que dejó mucho que hablar. El letón afirmó que Federer y Nadal son jugadores aburridos – a pesar del respeto que les tiene – y no le dan al público el espectáculo que se merecen. «A la gente le gustaría ver raquetas rotas y exclamaciones en la pista» sentenciaba Gulbis. Aunque parezca mentira, las palabras del letón no son del todo erradas. La gente disfrutaba mucho los enfrentamientos verbales que protagonizaban McEnroe, Ríos, Coria, Hewitt, etc. Era como el boxeo, se enfrentaban dos enemigos y no dos deportistas.

Para responder a esta propuesta del letón es necesario volver a los orígenes del deporte blanco. El tenis es históricamente conocido como un deporte de caballeros, sus propias reglas son la representación de la cordialidad y el respeto que se respiraba en Inglaterra en el siglo XVII.

Desde el peloteo inicial hay que procurar que el rival también pueda calentar sus golpes de la mejor manera, si un jugador gana un punto por un golpe de suerte lo correcto es disculparse, y al acabar el partido ambos jugadores se deben saludar sin importar el resultado.

Este me parece el principal motivo de la admiración que despiertan Federer y Nadal, aparte de ser tenistas de primer nivel, lograron llevar al tenis a su esencia pura. Demuestran día a día que para ser competitivo no es necesario ser irrespetuoso. Y los fanáticos del tenis aprecian esto, por eso se rechaza constantemente las actitudes infantiles de Nick Kyrgios o Bernard Tomic, porque van en contra de la esencia del juego.

El deporte ha sido la herramienta perfecta para que Roger y Rafa se den a conocer como personas ejemplares. Es por eso el apoyo incondicional hacia ellos, a pesar de la decadencia que han sufrido en los últimos años.

¿Por qué Djokovic NO? Basándome en lo que he mencionado acerca de los valores en el deporte, se me viene a la cabeza esta pregunta. Por qué el serbio siendo tan carismático no ha logrado tener la misma respuesta en las gradas que Federer y Nadal. Sin duda el serbio ha demostrado en los últimos años que tenísticamente sí está a la altura de cualquiera. Un factor que puede haberle jugado en contra a Nole, es haber aparecido tarde en el circuito. Los seguidores de Roger y Rafa ya eran fieles hacia ellos, y Novak apareció como el malo de la película que vino a destronarlos.

Pero yo creo que el tema va más allá. Siento que Djokovic, a pesar de ser muy respetuoso y respetado, no se presenta como una figura tan interesante como sí lo hacen Federer y Nadal. Simplemente no transmite las mismas emociones, y eso se ve reflejado en las gradas.

Por último hay un factor clave en estos dos fenómenos que es totalmente perceptible por el público: disfrutan de la competencia. Dejan todas sus emociones en cada partido, a los dos los hemos visto llorar de alegría y de frustración, cómo olvidar esa dramática premiación del Abierto de Australia 2009 donde Federer, entre lágrimas, no pudo finalizar su discurso. Son felices dentro de la pista y eso los hace grandes.