¿Qué quiso comunicar “Podemos” con su “Marcha por el cambio”?

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El nuevo partido vedette de la política española, PODEMOS, convocó a una marcha por el cambio el pasado sábado 31 de enero en Madrid. La convocatoria superó las expectativas de los mismos convocantes, quienes mencionan haber reunido a trescientos mil ciudadanos aunque según cifras otorgadas por la Policía Nacional los manifestantes fueron cien mil. Al margen de las diferencias en el número exacto de personas movilizadas, nadie puede negar que la congregación entorno a la Puerta del Sol (sí, el mismo lugar donde aconteció por el 2011 la famosa manifestación del 15M de los indignados) fue multitudinaria.

¿Cuál era el objetivo de PODEMOS con dicho evento? Mi intención es contestar la pregunta desde el enfoque de la comunicación política. Comenzaré diciendo que no comparto la visión de esta marcha como un acto exclusivamente de demostración de fuerza, como muchos la han calificado. Particularmente creo que la manifestación tuvo una intención mayor a esa y basó su comunicación política en dos ejes centrales.

El primer eje: mantener vivo el mensaje de cambio y por eso no es casualidad -no solo el nombre de la convocatoria- sino que Pablo Iglesias comenzará su discurso con un “(…) pueblo con voz gigante que pide CAMBIO”. PODEMOS es consciente que ese es el caballito sobre el cual hay que seguir galopando, sobre todo ahora que tienen una antesala soñada con el reciente triunfo de SYRIZA en Grecia. Por eso Iglesias continúa de la siguiente manera con su discurso:

“Atenas, Europa, enero de 2015 año del cambio (…) El viento del cambio empieza a soplar en Europa. Menos de una semana de nuevo gobierno en Grecia: electricidad gratuita para trescientas mil familias que no podían pagar; suspensión de los procesos de privatización en puertos, de la compañía pública de electricidad y de catorce aeropuertos. Recuperación de la cobertura sanitaria para todos los ciudadanos, reconocimiento de la nacionalidad griega a todos los niños independientemente del color de su piel, readmisión de maestros despedidos, retirada inmediata de las alambradas que separaban al parlamento de la gente y además: un primer ministro que no necesita jurar con corbata (…) ¿quién decía que no se puede? ¿quién decía que un gobierno no puede cambiar cosas?”.

PODEMOS necesita seguir siendo el rostro visible de ese cambio al que apelan y que ha calado tan bien en el electorado español ya cansado de la crisis económica pero sobre todo de la crisis institucional de su política interna. Y por eso en su intervención, Juan Carlos Monedero nos recordaba que son ellos la alternativa de cambio: “Y nos decían, además, que no hay alternativa. Entonces, yo pregunto, sino hay alternativa, nosotros tantos y tantas ¿qué hacemos aquí? Lo estamos diciendo bien alto y bien claro: SOMOS LA ALTERNATIVA”.

El segundo eje tiene una alta importancia de cara a su mantenimiento en la política a largo plazo. El voto duro de PODEMOS estaba constituido –en principio- por una izquierda radical antisistema que antes dormía en la abstención y ahora se veía activada. Lo cierto es que con ese voto no se ganan elecciones y mucho menos se gobierna. PODEMOS va por más, y el verdadero causante de este nuevo impulso es el PSOE y sus frecuentes deficiencias políticas que lo están alejando de su elector natural. PODEMOS es consciente que se les ha abierto una nueva ventana, a la cual no aspiraban en el corto plazo, que es la de poder representar no solo a esa izquierda radical sino también a la izquierda moderada pero desencantada con los actores políticos actuales del sistema. Entonces, le corresponde (como lo viene haciendo) la tarea de moderar un poco sus mensajes y situarse en un espectro más cercano a la democracia social y tender la mano a aquellos indecisos, que no estaban en abstención, que votaban a otros partidos pero que el malestar que viven actualmente pueda llevarlos a sentirse representados por un PODEMOS menos radical, esto quedará más claro con el siguiente extracto del discurso de Errejón el día de la marcha:

“Venimos también a tender mano. Hoy somos muchísimas y muchísimos aquí pero falta mucha gente y a toda esa gente le tendemos la mano. Hayáis votado lo que hayáis votado, vengáis de donde vengáis, confiarais antes en los unos o en los otros, si os indignáis con lo que pasa en nuestro país, si sabéis que las cosas podrían ser diferentes, si sabéis que podríamos tener un gobierno que en lugar de regalarle el dinero a las eléctricas, rescatara a sus ciudadanos; porque un país solo se pone en pie si se pone en pie su gente, sois nuestra gente, vengáis de donde vengáis”.

Aún quedan varios meses para las elecciones generales; sin embargo, todo parece indicar que PODEMOS ha llegado para quedarse.