¡Que viva el populismo!

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El día de hoy el Congreso aprobó dos medidas para la reactivación de la economía: (i) disponibilidad del 100% del exceso de cuatro sueldos mensuales de la CTS y (ii) exoneración permanente de los descuentos de ley aplicables a las gratificaciones. Sobre el primer punto, es una buena medida. Se está liberando dinero a las familias para que puedan gastar más y ayudar a contrarrestar la desaceleración de la economía peruana. Lo controversial viene en la segunda medida. La exoneración de los descuentos de ley para las gratificaciones es algo que se ha venido dando desde el 2009, año donde sufrimos los estragos de la crisis internacional. Entonces ¿por qué es que se está discutiendo ahora? En el 2009 se planteó que fuera sólo para ese año, pero se vino postergando año tras año sin acaparar mayor notoriedad en la prensa. Hace unas semanas el MEF planteó ampliar el plazo hasta este año, para el 2016 volver a la normalidad. Sin embargo, Victor Andrés García Belaunde tuvo la particular idea de plantear que esta exoneración sea permanente.

Antes de entrar a detalle sobre si debería o no ser permanente, veamos qué efectos tiene en un sólo año la exoneración de las gratificaciones. Según el viceministro de Economía, Enzo Defilippi, cada año estas exoneraciones generarán que Essalud reciba S/.850 millones menos, se aportará un 14% menos a las AFP y la ONP sufrirá un descalce importante en sus cuentas, comprometiendo el pago de pensiones a sus afiliados. Ahora sabemos que es una medida con un impacto importante y que no se debe tomar a la ligera, como lo ha hecho el Congreso.

Entremos al detalle de si debe ser temporal o permanente. La misma génesis de esta medida fue temporal, porque buscaba contrarrestar los efectos negativos de la crisis internacional y se logró tener un crecimiento positivo, siendo uno de los pocos países en el mundo en lograrlo. Como va a ser permanente, estos costos no serían algo excepcional de un año que se puede cubrir con deuda o cierta redistribución de recursos, sino que se generará un hueco fiscal importante y una menor aportación a los sistemas de pensiones.

Hoy en día, esas menores aportaciones al sistema privado de pensiones podría representar riesgos de menores ingresos para quienes gasten ese ahorro, en lugar de invertirlo. Por el lado de Essalud es aún más crítico. Desde el 2009, los ingresos de Essalud han crecido en conjunto con la economía debido a los mayores ingresos de los peruanos que se derivan en mayores aportaciones a Essalud. Sin embargo, el número de asegurados se ha incrementado en 31% y el déficit de camas en 75%. ¡Que el Estado construya más hospitales! Dirán algunos, pero ¿cómo lo hace si le quitamos S/.850 millones anuales? Con esa cantidad se podrían construir 4 hospitales con 820 camas y cobertura para un millón de personas. Eso no es todo, ese ingreso no recibido serviría para cubrir dos millones y medio de consultas, 57 mil días de hospitalización o 44 mil operaciones al año. Números muy importantes que en vez de estimaciones, serán realidad.

Algunos que apoyan esta medida permanente dicen que es injusto que se haga un doble descuento en los meses que reciben gratificaciones. Si, sería injusto que haya un doble descuento, pero no lo hay. Lo que pasa es que tienes el doble de ingresos, y por eso aportas el doble. El pago a Essalud y los demás descuentos de ley, se realizan basándose en el ingreso anual de una persona, que incluye catorce sueldos. No doce, catorce. Entonces cada mes pagamos un catorceavo de nuestra aportación anual, para que después de 14 sueldos, completemos el total.

Lucidez se pronunció hace unos días sobre este tema, apoyando la medida pero de manera temporal. Es necesaria para que la economía se recupere, pero es contraproducente hacerlo de manera permanente. Personalmente espero que el Ejecutivo no firme la ley, pero por temas políticos no es recomendable. Otra solución es que se descuente un doceavo en cada sueldo regular, para completar el mismo monto requerido para que Essalud pueda tener los recursos necesarios, y no afectar un beneficio tan importante como lo es el seguro de salud. El Congreso se ha equivocado y ha decidido pensando en el corto plazo y en populismos sin una sólida argumentación técnica.