Quien tiene valores gana, por Mauricio Izaguirre

759

Hace unos días, tuve la suerte de asistir a una conferencia dictada por el Director de la Masía FC Barcelona, Carlos Folguera. En ella, dejó en claro a todos los asistentes, que para potenciar el talento de un futbolista no solo se necesita de un entrenamiento duro y de calidad, sino que además existen otros aspectos mucho más importantes que la rutina de entrenamiento.

El FC Barcelona parece haber encontrado la fórmula secreta para llevar a cabo una completa formación no solo de futuros jugadores, sino también para aquellos que no logren el sueño de ser futbolistas profesionales. Así, la base de este largo proceso de formación son los valores. De esta manera, en un ambiente en el que conviven más de 200 niños y adolescentes, todos con el mismo sueño, la competencia es el plato de todos los días. Por esta razón, todo el personal encargado de asistir a estas jóvenes promesas, debe inculcarles aquellos valores que son esenciales para un juego en equipo.

El trabajo de los psicólogos no solo está enfocado al jugador sino que también con los padres, el agente, los amigos y, en algunos casos, con la novia. Todas estas personas deben ser conscientes que cada comentario que hacen es de gran influencia en el estado emocional del jugador. Los psicólogos tienen una labor complicada, ya que las lesiones, los malos partidos y hasta las peleas en los camerinos son situaciones que afectan notablemente el desempeño del jugador. No obstante, la tarea más difícil es la de hacer “pisar tierra” a aquellos que saben que son talentosos y pecan de soberbios. Forjar jugadores con humildad es el sello de este club y jugadores como Iniesta, Xavi y Puyol son ejemplos perfectos.

Lo que más capto mi atención fue el hecho de que, en La Masía, los jugadores son conscientes de que tienen talento pero que siempre existirán otros jugadores con mejores condiciones; aquello es el motivo por el cual tienen un plan de contingencia. Todos deben cumplir con sus horarios de estudios, aprobar todos sus cursos y sobre todo planear un futuro diferente al fútbol. Inclusive hay jugadores que asisten a la universidad y otros poseen títulos profesionales.

Por tal motivo, la educación en los jugadores de nuestro medio debe ser esencial, debemos imitar lo bueno para poder llegar a ser como los mejores. Estudiar no solo asegura un futuro en el supuesto de que el joven no logre ser un jugador profesional sino que crea hábitos de responsabilidad y organización en él.

En estos días en los que muchos hablan de la selección peruana y su reciente fracaso en las Eliminatorias, los clubes deben tomar en cuenta lo que, instituciones como el FC Barcelona, vienen haciendo. Así, implementar las canteras debe ser la prioridad de clubes grandes e históricos. Asegurar que su estilo de juego no quede en el olvido y en situaciones como la actual, hacer jugar en lo posible a los jugadores bien formados en su casa.