Ramón Valle Riestra, marino y primer Alcalde de La Punta, por Michel Laguerre

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Se puede decir que en ocasiones la trascendencia de las obras conceptuadas y ejecutadas está en función de la fuerza vital de las personas que las generan. De hecho, los espíritus dinámicos, infatigables y emprendedores son los que permanecen en el recuerdo de sus sucesores. Esto se enfatiza más aun, cuando se es el primero en plasmar y dejar que se asienten los fundamentos que caracterizarán a los nuevos tiempos.

Ramón Valle-Riestra Zela fue uno de estos hombres. La vida de este oficial de la Armada del Perú encajó en los momentos de la siempre complicada existencia republicana. Chalaco de nacimiento y guardiamarina a los quince. Luchó en la escuadra peruana-chilena en Abtao a bordo de la corbeta “Unión” que se encontraba bajo las órdenes de su primer comandante, el capitán de corbeta Miguel Grau. Luego, a bordo de la corbeta “América”, sobrevivió, al igual que sus compañeros Carlos Ferreyros Senra y Diego Ferré Sosa al trágico maremoto de Arica del 13 de agosto de 1868.

En el ámbito político, fue diputado por el Callao, siendo en distintas oportunidades prefecto en Piura, Junín y Lambayeque. Sin embargo, durante el segundo gobierno de José Pardo y Barreda fue designado, en octubre de 1915, como el primer alcalde del flamante distrito de La Punta. Su labor edil fue reconocida mediante su designación para un segundo periodo durante 1916. Seis años después, sería el tercer Ministro de la nueva Cartera de Marina.

La Punta simboliza verdaderos lazos que estrechan a hombres e instituciones que tienen objetivos comunes y sinceros. De hecho, la Armada tiene ubicada desde antaño en este distrito el núcleo educacional y formativo de la oficialidad naval, tal son los casos de la Escuela Naval del Perú, la Dirección General de Educación de la Marina, la Escuela Superior de Guerra Naval, el Centro de Entrenamiento Táctico, el Club Náutico, entre otras, que se suma a la villa que alberga a la “familia naval”, y a los parientes de marinos que continúan habitando este tranquilo y sosegado espacio con nombres de avenidas y calles, además de monumentos en memoria al valor, sacrificio y profesionalismo de peruanos de otros tiempos.

Asimismo, la práctica de los deportes náuticos en este evidentemente distrito marítimo ha permitido que la conciencia por el cuidado del medio acuático sea profunda dentro de sus habitantes. De hecho, los tradicionales clubes de remo, vela y yates ubicados en La Punta han sido actores de históricos encuentros deportivos con los deportistas navales que se reflejan en la camaradería deportiva que aflora en la actualidad. Muchos lograron triunfos internacionales.

El monumento que recuerda el combate naval del 2 de mayo que adorna el ingreso al distrito, la placa recordatoria de lo sucedido con el submarino “Pacocha”, la cruz de Punta-Punta así como la conservación de las antiguas casas y villas republicanas, convierten en patrimonio a este histórico municipio.

La coincidencia es sorprendente, pues así como hace más de cien años fue un marino el primer burgomaestre de La Punta, ahora, otro heredero uniformado de Grau es el llamado a dirigirlo.

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