Rayner Montes de Oca, el becario del Estado que diseña satélites en Arequipa

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Cuando Rayner Montes de Oca bajó del escenario en el que lo declararon ganador del tercer lugar en el Concurso Mundial de Microsatélites, convocado por la Organización de Cooperación Espacial Asia Pacífico, en Xi’an (China), llevaba una medalla sujeta a su cuello, un diploma de reconocimiento en las manos y una idea que cobraba más y mejor forma en su mente, conforme se sucedían los aplausos del público. Su futuro -se dijo- está en el espacio. O, para ser más exactos, en cómo lograr que los artefactos diseñados para funcionar fuera de la Tierra se ubiquen mejor en el espacio.

“Uno de los campos para la investigación y desarrollo de los satélites es el control de actitud, que en estos casos es un sinónimo de control de la posición. Es decir, dónde está el satélite y hacia qué lado mira, si está detenido o en movimiento, independiente de su traslación. Para el concurso propusimos a Linku, que significa esfera en quechua e implica microsatélites de formas esféricas, que tienen mejores posibilidades de estabilizarse por gradiente de gravedad”, explica Rayner, de 21 años, talento Pronabec que estudia Ingeniería Electrónica y de las Telecomunicaciones en la Universidad Católica San Pablo (UCSP), de Arequipa.

Rayner es uno de los miles de Talentos peruanos que, gracias a su alto desempeño académico, estudia una carrera becado por el Programa Nacional de Becas y Crédito Educativo (Pronabec) del Ministerio de Educación. Él dedicará su tesis a este fascinante campo, indispensable para responder preguntas sobre el clima, los océanos, la atmósfera, la contaminación y las comunicaciones.

Para Eber Huanca Cayo, director del Departamento de Ingeniería Electrónica y Eléctrica de la UCSP, que el equipo peruano -integrado, además de Rayner, por jóvenes de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) y la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP)- haya obtenido este reconocimiento internacional, compitiendo con propuestas de estudiantes de 24 universidades en países como Rusia, Tailandia, Pakistán o Turquía, evidencia que nuestros compatriotas tienen mucho que aportar en los esfuerzos por comprender nuestro planeta y el espacio.

“Con su investigación para Linku, así como otros temas aeroespaciales que tiene previsto realizar, Rayner ya está contribuyendo con el crecimiento de la universidad y la comunidad científica peruana. No tengo dudas de que estos aportes nos ayudarán a crecer como país”, precisa Huanca.

El vaticinio del profesor Huanca cobra especial notoriedad si se considera que, a inicios de diciembre pasado, Perú SAT 1, el satélite peruano de observación terrestre lanzado al espacio hace más de tres años, colaboró brindando imágenes para las operaciones de búsqueda del avión militar Hércules C-130, de la Fuerza Aérea de Chile, desaparecido durante un viaje a la Antártida.

Según reportes periodísticos, otros aportes del satélite peruano, pieza clave en los servicios que brinda la Comisión Nacional de Investigación y Desarrollo Aeroespacial (Conida), se encuentran, por ejemplo, en el mapa de peligros por posibles recorridos de lava, en caso de erupción del volcán Ubinas. El mapa fue elaborado por el Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (Ingemmet) y el Instituto Geofísico del Perú, en base a las más de 900 imágenes del volcán tomadas desde el espacio, con fines de monitoreo.

“Desarrollar nuevos y mejores procedimientos para el control de actitud de los satélites permitirá potenciar los proyectos en prevención de desastres naturales, tala ilegal o narcotráfico, mediante la captura de imágenes desde el espacio”, asegura Rayner, quien aspira a trabajar en dichos proyectos desde las filas del Conida y, por qué no, desde la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio de los EE. UU., más conocida como NASA.

“Cuando era niño y una radio se malograba en la casa, Rayner se las agenciaba para desarmarla y volverla a armar. Siempre dijo que quería estudiar electrónica, y ahora que está trabajando con satélites nos comenta que también quiere incursionar en la física. Cualquiera que sea el camino que escoja, sé que dará todo de sí y que podrá hacer cosas grandiosas”, comenta Eliana Llamoca, mamá de Rayner, quien será de las primeras en festejar cuando los nuevos sueños de su hijo se hagan realidad.

Y el festejo -promete- será igual o más grande que el que se vivió en el 2015, cuando su talentoso muchacho se convirtió en becario del Estado peruano para realizar estudios superiores.