¿Re escribiendo la historia?

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El pasado 27 de enero se conmemoró el septuagésimo aniversario más de la liberación del campo de concentración de Auschwitz a manos del Ejército Soviético. Pero esta conmemoración estuvo marcada en los días previos por las declaraciones del canciller de Polonia, Grezegorz Schetyna, con referencia a que no fue el Ejército Soviético el responsable de la liberación del campo de concentración de Auschwitz, sino tropas ucranianas.

La respuesta del Kremlin, a través de sus ministerios de relaciones exteriores y defensa no se hizo esperar. El ministro de relaciones exteriores ruso, Sergei Lavrov, calificó las declaraciones de su par polaco como “ignorantes y estúpidas”, además de tener una clara intensión de re escribir la historia. Por su parte, el ministerio de defensa ruso desclasificó unos 15 documentos como parte de su respuesta a Varsovia sobre lo ocurrido en Auschwitz hace 70 años atrás.

La respuesta rusa consistió principalmente en demostrar que los regimientos del Ejército Rojo estaban compuestos por soldados de diferentes nacionalidades como rusos, lituanos, armenios, ucranianos, entre otros. Y que además los regimientos tomaban el nombre de los lugares geográficos por dónde pasaban o habían combatido. Por lo que hablar del Ejército Rojo, es hablar de un cuerpo militar compuesto por soldados de diferentes nacionalidades.

Hasta aquí el hecho noticioso. Pero ustedes se preguntarán, por qué tocar este tema luego de casi tres semanas de ocurrido. Por dos razones que considero importantes. Este aniversario se dio en un contexto político de alta tensión entre Rusia y Europa que no se veía desde la Guerra Fría. Y en segundo lugar, el inicio del diálogo entre Moscú y la Unión Europea a fin de encontrar una salida a la crisis que viene atravesando Ucrania desde el año pasado.

Vamos por partes. Primer punto. El contexto político no es favorable en estos momentos para declaraciones con alto grado de polémica. El actual nivel de las relaciones entre Rusia y la Comunidad Europea no está en su mejor momento, a tal punto que muchos analistas internacionales sostienen que no se veía tal nivel de tensión desde los tiempos de la guerra fría. Nivel de tensión que se ha visto reflejado en la implementación de sanciones económico-comerciales a Rusia por parte de la Unión Europea con el fin de hacer retroceder a Moscú en su apoyo a los grupos separatistas pro rusos de Ucrania. Y el reconocimiento ruso a los referéndums que se han dado en algunos lugares de Ucrania que buscan separarse de ese país, los cuales fueron convocados por grupos pro rusos.

Ahora el segundo punto de este artículo. La semana pasada, se reunieron en Moscú Vladimir Putin con sus pares de Alemania y Francia, Ángela Merkel y François Hollande, respectivamente. La reunión del pasado jueves fue calificada por París y Moscú como “productiva y sustancial”, en esta cita se llegó al acuerdo de celebrar una reunión entre Merkel, Putin, Hollande y el presidente ucraniano Poroshenko en la ciudad de Minsk (Bielorusia) a fin de buscar un acuerdo de paz que ponga fin a las hostilidades en Ucrania, pero sobre todo para implementar el acuerdo previamente alcanzado en Minsk el pasado 5 de septiembre que busca el cese al fuego y el retiro del armamento pesado.

La polémica que se levantó con las declaraciones del canciller de Polonia acerca de quién fue realmente el responsable de la liberación de Auschwitz, no es ese mismo hecho en concreto, sino que lo sucedido en ese campo de exterminio no vuelva a suceder jamás bajo ninguna razón o intento de justificación.  Y una forma de hacer que estás cosas no vuelvan a ocurrir es no buscando re escribir la historia ni quitándole méritos a quienes los tuvieron ni responsabilidades a quienes cometieron crímenes.