Reciclar es construir ciudadanía, por Verushka Villavicencio

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¿Alguna vez has caminado por alguna cachina? ¿Has respirado el aire de ese lugar impregnado de soledad? Soledad de los que venden y los que compran.

Las cachinas en Lima son lugares intervenidos por la policía por épocas, pero siempre vuelven a operar. Y operan porque existe una oferta y una demanda. La oferta es la exposición en venta de productos robados o recogidos en la basura. La demanda son ciudadanos que requieren productos que no pueden comprar en tiendas, porque para ellos los precios de los productos nuevos son inaccesibles.

En el Perú, según cifras de INEI 2017, 11 millones de personas viven con 500 soles al mes. Evidentemente esta cifra descenderá por la actual pandemia. La necesidad de poder beber agua en un vaso, cocinar en una olla, sentarse en una silla, abrigarse con ropa sin huecos, secarse el rostro con una toalla limpia, etc. la gran necesidad hace que miles de peruanos recurran a estas cachinas a comprar objetos de dudosa procedencia. Esa misma necesidad es la que ha lanzado a cientos de miles a las calles a exponerse al contagio porque no son parte del mercado laboral formal.

El problema de las cachinas no se solucionará reprimiendo a los delincuentes que roban y venden luego lo robado en ese lugar. Se trata de dar oportunidades que involucren al resto de ciudadanos. Cada año sólo en Lima se desechan 200 toneladas de objetos usados. Cada uno de nosotros tenemos la oportunidad de darle valor a ese objeto desechado. Ropa, juguetes, libros, aparatos eléctricos, muebles, calzado, adornos, son los objetos que puedes dar en uso.

Así lo entendió Boris Gamarra, economista de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Él se indignó al percibir la enorme soledad y falta de acceso a oportunidades dignas de los ciudadanos que compraban en las cachinas y dio el salto de la indignación a la acción. Fundó RECIDAR, una empresa que da servicio de recojo gratuito de bienes usados por familias o empresas que pueden ser usados por segunda vez por otros ciudadanos. RECIDAR pone en valor el producto para que las familias de escasos recursos accedan dignamente a su uso y no recurran al mercado ilegal. Los objetos son reparados y puestos en valor para que puedan ser comprados en su almacén en Lima Sur. Genera un acceso legal a productos a 3.500 familias de bajos ingresos que viven en Chorrillos y Villa El Salvador.

En suma, se incentiva la demanda ofreciendo productos dignos y se limita una oferta clandestina. Entonces, Boris y su equipo construyen ciudadanía. Esto es economía circular que protege al planeta y es una tarea de todos los ciudadanos. La fórmula de Boris, implica comprometernos a reciclar para dar a otros lo que ya no usaremos y reemplazaremos. Este paso es simple y nos involucra a todos en la solución.

Ahora el bien individual debe dar paso al bien común. Este es un tema ciudadano y cada uno de nosotros podemos hacer un cambio construyendo desde nuestras posiciones ciudadanía. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030 no sólo le corresponden al Estado y a la empresa sino a la acción de cada ciudadano. En Tiempos del Coronavirus, la economía circular es el camino sostenible para impulsar un uso responsable de los recursos que tenemos. Reciclar y dar es construir ciudadanía ahora y post pandemia.

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