Recordando la Resistencia, por Flavia Giuffra

1.741

Al hablar del Holocausto, muchas personas se preguntan, ¿por qué los judíos no se resistieron? Pues el hecho es que sí lo hicieron. Dentro de sus limitadas posibilidades y en una enorme desventaja, lucharon valientemente por sus vidas y las de sus familias, y por la supervivencia de su comunidad. El aniversario número 75 del Levantamiento del Gueto de Varsovia este 19 de Abril nos invita a reconocer y honrar esta lucha.

Por toda Europa del este, muchos judíos en guetos trataron de organizar una resistencia, armándose con armas improvisadas o contrabandeadas. Entre los años 1941 y 1943, se crearon alrededor de cien movimientos clandestinos de resistencia. El caso más famoso de resistencia armada de parte judía al régimen Nazi se dio en el gueto de Varsovia.

En el verano del 1942, unos 300,000 judíos fueron deportados de Varsovia al centro de exterminio Treblinka. Cuando llegaron reportes del asesinato en masa al gueto de Varsovia, un grupo de jóvenes formó una organización llamada la Organización Judía de Combate (conocida como la Z.O.B. por sus siglas en polaco), liderada por Mordecai Anielewicz de 23 años.

El 19 de Abril de 1943, comenzó el Levantamiento del Gueto de Varsovia cuando las tropas alemanas ingresaron para deportar a los habitantes que quedaban. A pesar de que los alemanes contaban con armas y entrenamiento superiores, 750 judíos montaron una resistencia efectiva. Después de tres días de combate, las fuerzas alemanas empezaron la destrucción del gueto, incendiando edificio por edificio, forzando a los judíos fuera de sus escondites y barricadas. Sin embargo, la resistencia judía aguantó un mes más hasta el 16 de Mayo, que los alemanes dejaron el gueto en ruinas. Los Nazis capturaron a 56,000 judíos, quienes fueron ejecutados, o transportados a campos de exterminio o de concentración. Así, la existencia del infame gueto de Varsovia llegó a su término.

La importancia del Levantamiento del Gueto de Varsovia está en que fue el acto de resistencia judía más grande y simbólico del Holocausto, e inspiró otros levantamientos en guetos y centros de exterminio como Treblinka y Auschwitz-Birkenau.

Pero la resistencia judía también tomó otras formas. Muchos judíos que se escapaban de deportaciones y de los guetos se unían a grupos de resistencia judíos o soviéticos que operaban en los bosques de Europa, hostigando a los alemanes y ofreciendo ayuda a aquellos perseguidos. Otros aportaron imprimiendo periódicos ilegales, esparciendo propaganda anti-Nazi, robando suministros alemanes y saboteando trenes y fábricas. Adicionalmente, judíos de todo el mundo se unieron a los ejércitos Aliados para pelear contra la Alemania Nazi. Los judíos en las fuerzas armadas Americanas se ofrecieron para las misiones más peligrosas. Una “Brigada Judía”, consistiendo de miles de voluntarios de Palestina, formó parte del ejército Británico.

La resistencia espiritual es tan digna de reconocimiento como la física y armada. En un mundo en el cual los Nazis buscaban completamente erradicar la cultura judía de Europa, meramente participar en rituales judíos, leer libros judíos o hablar el idioma judío eran formas de resistencia. Así es como millones respondieron a la opresión Nazi en guetos y campos. Crearon instituciones judías, educaron a los niños en secreto y celebraron sus fiestas religiosas. Muchos judíos también documentaron sus experiencias a través de diarios o cartas. Algunos grupos se organizaron para recolectar y esconder estos escritos para que los Nazis no logren silenciarlos y que la experiencia judía pueda llegar a oídos del mundo.

Lucidez no necesariamente comparte las opiniones presentadas por sus columnistas, sin embargo respeta y defiende su derecho a presentarlas.