Recordar para vivir, por Alejandro Oliva

"El 12 de septiembre de 1992 se logró capturar a Abimael Guzmán. Sin embargo, arrestamos su cuerpo y dejamos libres sus ideas. Él nos advirtió: «si uno muere, esto —señalándose la frente— queda en los demás». La ideología terrorista quedó y se multiplicó, mientras que nuestra memoria sucumbió".

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El día de ayer, 25 de mayo de 2021, se perpetuó un nuevo asesinato a manos de Sendero Luminoso. Y es que, en realidad, el grupo terrorista autor de la muerte de más de 35 mil peruanos en los ochenta nunca desapareció. La guerra en el VRAEM ha sido incesante durante todos estos años, donde nuestras fuerzas armadas se enfrentaban sin descanso por su país mientras su gente era ajena a su lucha. Recién ahora, con 16 muertos; entre ellos, dos niños, el país recién despierta.

La batalla ideológica que promovió el senderismo, copó instituciones estatales, centros educativos, ONG’s, etc. Se esparcieron cual virus, multiplicándose en las mentes, sobre todo, de las nuevas generaciones; inculcaron odio y resentimiento con sesgo ideológico, con mentiras, con extrema parcialidad por una posición política y, muchas veces, sin embolados, victimizaron al terrorismo calificándolo de “lucha armada”. Esto se interiorizó en millones, sin exagerar; ocasionado que surja el peor virus que pueda existir, la ignorancia. Esa misma ignorancia que, al día de hoy, podemos avizorar con estupefacto en las declaraciones de ciertas figuras públicas, mencionando, por ejemplo, que el MOVADEF no es el brazo político de sendero luminoso, que Abimael Guzmán era un profesor o, teniendo el atrevimiento de poder comparar lo que fue la época de Alberto Fujimori con lo que es hoy en día el régimen de Nicolás Maduro. Entre tantas otras que, ante la vista y oídos de todos prefirieron ignorar. Hoy, 2021, puede costar caro, tan caro, como perder la libertad.

Vivimos una coyuntura electoral que no se quería vivir, pero que dejamos surgir. Nuestra indiferencia por los temas políticos, “por ser aburrido”, fue aprovechado por aquellos que ahora no queremos que ganen, irónico. Si hablamos de merecimiento ¿quiénes merecen estar en el poder? ¿Los indiferentes o los que lucharon por estar todo este tiempo? Merecemos esta incertidumbre, merecemos este miedo y, por supuesto, merecemos que Perú Libre llegue al poder. Cual partido de fútbol, despertamos en el tiempo suplementario, ni siquiera en los tiempos de descuento; con el marcador en contra y con el árbitro parcializado (JNE), ese es nuestro panorama, pero el partido no ha terminado, queda poco, muy poco, pero los milagros en el fútbol siempre han existido y la política no es la excepción. Como decía un viejo, recordado y querido periodista deportivo: «si no sufrimos, no vale». Bueno, ojalá, esta vez valga para recordar siempre.

El 12 de septiembre de 1992 se logró capturar a Abimael Guzmán. Sin embargo, arrestamos su cuerpo y dejamos libres sus ideas. Él nos advirtió: «si uno muere, esto —señalándose la frente— queda en los demás». La ideología terrorista quedó y se multiplicó, mientras que nuestra memoria sucumbió. Este 06 de junio, da el primer paso; primero, defendamos la democracia, para luego, multiplicar las ideas de la libertad. Por tu país, no seas indiferente.

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