Reflexión a ras de campo, por Mauricio Izaguirre

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Muchas veces, sentimos que tenemos la autoridad para poder reclamar y criticar en contra de los jugadores de nuestra selección. Decimos que les falta garra, amor a la camiseta, que no respetan el escudo y los colores blanquirojos, pero la realidad es que muchas veces nosotros mismos no lo hacemos en nuestro quehacer diario.

Es cierto que, en varias ocasiones, nuestros seleccionados han demostrado de lo que carecemos la mayoría de los peruanos, de disciplina y de orden. Vivimos en un país en donde la “criollada” es vista como una característica de la persona que no se le escapa ninguna. A quién no le ha pasado, o sigue pasando, que dejamos nuestras responsabilidades para el último momento. No estoy defendiendo las irresponsabilidades de algunos de nuestros futbolistas, es una crítica a un estilo o modo de ver el mundo, el cual es la principal razón por la que el país muchas veces no se siente conforme sobre muchos temas.

El no clasificar al mundial hace más de 30 años es el reflejo de la falta de ganas de sobresalir del peruano. No podemos negar que nuestros jugadores tienen técnica, sabemos jugar al fútbol, pero nos traiciona la falta de compromiso y el facilismo, que se traduce en echarle la culpa a la prensa, al árbitro y hasta al clima. El decir que el árbitro nos robó el partido, que la cancha estaba en mal estado es lo mismo que decir que no se llegó al trabajo a tiempo porque había tráfico, que no se terminó la tarea porque no había internet. En efecto, la falta de mundial es la falta de logros de una sociedad.

 Puede que esté siendo duro, pero tenemos muchísimas cualidades como peruanos y como país como para estar desperdiciándolas. El Perú es un país multicultural, eso significa que podemos aprovechar lo bueno de cada cultura,  lleno de gente muy creativa que innovan todos los días y, por supuesto, de gente alegre y vivaz. Aprovechemos nuestros dones para obrar bien y formalmente, solo nos falta un impulso y cada peruano logrará clasificar a su mundial, el cual puede traducirse en un ascenso, comprarse una casa u obtener una beca.

 Utilizo el futbol porque es el deporte que mejor nos enseña cómo es la vida, como narra algunos de sus versos, el poeta Walter Saavedra, en su obra maestra “Poema al Fútbol”:

“COMO VAS A SABER LO QUE ES EL AMOR
SI NUNCA TE HICISTE HINCHA DE UN CLUB. (…)
COMO VAS A SABER LO QUE ES LA SOLIDARIDAD
SI JAMÁS SALISTE A DAR LA CARA POR UN COMPAÑERO GOLPEADO DESDE ATRÁS. (…)
COMO VAS A SABER LO QUE ES LA AMISTAD
SI NUNCA DEVOLVISTE UNA PARED.”

Empecemos a sudar la camiseta, dejémonos de conformismos y de excusas, tenemos todo lo que se necesita para ser los mejores y debemos empezar a hacerlo. Desde la profesión de un jugador de futbol hasta la de un político, el Perú ha demostrado que puede dar mucho más de lo que hasta ahora ha dado. El partido recién empieza y tenemos 90 minutos para ganarlo. Corramos hasta sentir el viento en nuestros rostros, disputemos los balones divididos como si fuera la última jugada del partido, no desaprovechemos las oportunidades de gol que tengamos, no caigamos en la desesperación si el marcador nos es adverso, y después de darlo todo, podremos decir, satisfechos, que si se pudo.