Refugiados en la mira, por Daniel Ku Hop

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Desde hace ya más de un lustro, la crisis de refugiados ha sido un tema recurrente en los principales periódicos internacionales. Los grandes conflictos en la península arábiga y los preocupantes flujos migratorios que de estos se han devenido, al día de hoy, a seis años del inicio oficial de la guerra civil siria, siguen siendo causal de debate. En estos últimos años, los refugiados del Medio Oriente, no sólo han sido un tópico de discusión en periódicos y parlamentos sino que han sido, en gran medida, la razón de muchos acontecimientos políticos que han cambiado el rumbo de la civilización occidental, en especial en Europa. El surgimiento de partidos ultranacionalistas, el aumento exponencial de los crímenes de odio o, incluso, el mismísimo BREXIT, son algunas de las razones por las que el nuevo flujo migratorio sigue siendo un tema importante. En las últimas semanas, los diversos diarios y portales virtuales se vieron colmados por dos noticias que han logrado reabrir la controversia sobre los refugiados; el caso de Estocolmo y el ultimátum de Italia. Por tanto, el objetivo del presente artículo será informar al lector acerca de lo que estos casos han significado para la Comunidad Internacional y el debate migratorio.

Hace unos días, el internacionalmente reconocido diario londinense Asharq al-Awsat, publicó un informe del gobierno sueco en el que este reportaba importantes sucesos desarrollados en lo que han sido denominados “No go zones”. Estos, son áreas geográficas ubicadas en diversas ciudades en las que, según los gobiernos centrales de muchos países europeos, la Sharia (ley islámica) viene tomando un rol preponderante y desplazando a los preceptos occidentales de manera agresiva. En el mencionado informe, el gobierno sueco admitía que estas zonas habían aumentado, tan solo en Estocolmo, de 55 a 61 en menos de un año. Acorde con el informe, en estos espacios numerosos casos de vandalismo, crímenes que incluyen drogas y asaltos sexuales han sido denunciados. Sin embargo, cuando la policía intenta ingresar, esta ha sido recibida con piedrazos.

Aunque cueste creer, y muchos consideren estos reportes como “trucados”, esta no es la primera vez que se habla de “no go zones” en Europa. En enero del presente año, Nigel Farage, el presidente del Partido de la Independencia, reconocido partido político anti inmigratorio, afirmó que tanto en Inglaterra como en Francia existían diversas “zonas prohibidas” con características similares a las mencionadas en el reporte sueco. De hecho, acorde con un informe de Bloomberg, Francia, en efecto, posee una lista de 750 “zonas sensibles”  que para que no se conviertan en “no go zones”, han puesto como áreas prioritarias para los proyectos de renovación urbana y apoyo estatal.

En el caso de Italia, si bien hasta ahora no ha habido ningún reporte oficial acerca de la existencia de estas zonas prohibidas, otro problema que venía gestándose meses atrás ha encontrado un punto de inflexión. El gobierno italiano ha decidido darle un ultimátum a la Unión Europea y anunciar un potencial cierre de sus costas al ingreso de refugiados de no darse un aumento drástico en el apoyo de los estados pertenecientes a la organización. El embajador de Italia para la Unión Europea, Maurizio Massari, le anunció al comisionado de migraciones de la organización, Dimitris Avramopoulus que, si no incrementa el apoyo en términos financieros y de recepción de refugiados, la República Italiana se vería forzada a tomar acciones drásticas que, si incluyen una prohibición de arribo a estas embarcaciones, podrían significar un atentado en contra de la ley internacional humanitaria.

El accionar del gobierno central italiano, se ha visto explicado, de alguna manera, por un reporte oficial  emitido por el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). En este reporte, ACNUR informa que tan sólo en el pasado fin de semana aproximadamente 12 600 refugiados arribaron a costas italianas, y que en lo que va del año un estimado de 2 030 refugiados fallecieron en el Mar Mediterráneo

Estos sucesos dados en los últimos días han reabierto un incandescente  debate en una Comunidad Internacional que ha demostrado no creer en matices y ha dividido a sus miembros en ultranacionalistas y humanitarios. Lo único cierto en todo este asunto es que, de ser ciertos los reportes gubernamentales suecos, esa combinación entre el desinterés creciente por parte de la Unión Europea para ayudar a los refugiados, y el accionar de estos al conseguir llegar al estado que les da refugio solo ocasionará un aumento en las tendencias ultranacionalistas en Europa. De no darse con prontitud una acción coordinada por todos los actores incluidos en esta crisis,  los pocos Estados que aún tienen intenciones de recibir refugiados, les bloquearán las ventanas en un contexto en el que todas las puertas ya han sido cerradas.

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