Renace Europa con un joven nuevo líder, por Gonzalo Soriano

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Luego de ganar con claridad en las elecciones presidenciales,  en poco más de un mes  Emmanuel Macron ha obtenido su segunda arrasadora victoria, esta vez  en el legislativo francés. Su partido no solo ha avasallado a la clase política tradicional que dominó la escena desde hace varios lustros, sino que refresca a la Asamblea Nacional, y a una cada vez más cansada Europa, con una nueva casta de diputados  vírgenes en su mayoría en las lides políticas.

En lo que muchos medios han denominado “la OPA hostil de Macron”,   ¡En Marche!  ha obtenido, con un ausentismo de 57% del electorado, 350 de los 577 escaños del parlamento francés, frente a tan solo 33 del Partido Socialista (partido que se encuentra hoy en el gobierno) y 130 del partido Republicano, representado por la ultraderechista y hoy también diputada Marine Le Pen, parlamento que está compuesto por un 40% de mujeres y cuya media de edad ronda por los 42 años.

¿Pero quién es el nuevo mandamás de Francia, que con solo 39 años se convirtió en el mandatario más joven desde Napoleón? ¿De dónde viene y hacia dónde va? Filosofo de profesión, Emmanuel Jean-Michel Frédéric Macron es un ex banquero de inversión del poderoso banco francés Rothschild & Cie y otrora Ministro de Economía, Recuperación Productiva y Asuntos Digitales del ex Presidente  Francois  Hollande. Hace tan solo 14 meses dimitió a su cargo para fundar un partido cuya intención es la de superar las marcadas diferencias galas entre derecha e izquierda, para “Refundar desde abajo, de manera sincera, auténtica, verdadera.”

Macron ya ha tenido su primer debut con las grandes ligas, primero en un muy comentado triturante apretón de manos con el infumable arrogante de Donald Trump para luego, en el marco de un decepcionante  fracaso de los Acuerdos de Paris por la salida de EEUU, hacer lo que hace mucho se espera de Francia: tomar liderazgo en la lucha contra el cambio climático y promover la inmigración responsable troleando a Trump  en un viralizado video con la sugerente frase “Make our Planet Great Again”.

El absolutismo genera entonces no solo un enorme poder, sino además, y como consecuencia de este, una gran responsabilidad: liderar la agenda progresista y liberal del planeta junto con otros  mandatarios del mismo corte, como Trudeau de Canadá, con quien ya se reunió hace poco en la reunión del G7 en Taormina (Italia). Joven, carismático y con seguidores más allá del corte político, Macron tiene también la gran responsabilidad de frenar  las tendencias fascistas, anti europeas y contra inmigración que han marcado la agenda con victorias y derrotas en los últimos doce meses en Estados Unidos, Gran Bretaña, Holanda, Grecia  y  en la misma Francia.

El presidente, de corte liberal, tanto en lo social como en lo económico, ha hecho para con los franceses promesas muy ambiciosas en campaña que entre otras incluyen una importante y necesaria restructuración del  inflexible sistema laboral, reducir 120,000 empleos del sector público y recortar el gasto nacional en 55,000 millones de Euros. El mundo se pregunta si le permitirá el pueblo, ausente en su mayoría en esta elección,  hacer estas reformas consideradas de derechas, siendo Francia una de las madres del  socialismo.

Lo que propone Macron como principal ajuste, a través de su primer ministro Édouard Philippe, es una ley laboral más flexible sobre todo  en cuanto a despidos se refiere, la cual debe de ser aprobada en Setiembre, luego de la pausa de verano, para reducir cualquier posibilidad de protesta.  Al respecto, el todo poderoso líder sindical de la Confederación General del Trabajo, Phillipe Martinez, ha salido ya con la pierna en alto, advirtiendo que sus victorias carecen de legitimidad por la alta abstención, que sus votos no son de respaldo si no del miedo a la ultra derecha, y que cualquier reforma que vaya “contra los intereses de los franceses” será combatida, si no desde el parlamento, desde el poder más fuerte: las calles.

En síntesis, lo que esta nueva victoria del liberalismo nos deja es un interesante empoderamiento de las tendencias pro europeas y de las libertades sociales con un responsable manejo económico, que tiene la oportunidad y responsabilidad de generar tendencia en democracias menos avanzadas y países más conservadores como el nuestro. Ojalá, Macron y sus aliados no nos decepcionen. Mientras tanto, no nos queda más que gritar unísonamente ¡Vive la France!

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