Representación significa inclusión, por Ralph Sánchez

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En estos días próximos a los comicios electorales, he sido testigo de algunos comentarios que han llamado mi atención. Sucedió hace un par de días, cuando un amigo me dijo que la agenda del Perú tiene prioridades, y no le parecía oportuno que el Perú del 2016, tenga candidatos que promuevan penas contra el maltrato animal, o que se priorice la agenda de las personas con discapacidad.

Asimismo, en otro foro, un ciudadano refería que el Perú necesita candidatos que velen por los niños sin hogar, y por la lucha contra la pobreza, que no es momento para priorizar políticas inclusivas, por ser estas secundarias, y de “primer mundo”.

Esto me lleva a pensar, ¿estamos condenados a tener solo candidatos de tercer mundo? Personalmente, creo que no. Apuesto porque el Perú del 2016 puede avocarse a una agenda plural, que lo urgente no desplace por completo a lo también importante.

Muchos confunden la protección al maltrato animal, con una equiparación de derechos, cuando en el fondo se busca sensibilizar a la población sobre un deterioro social que se refleja en una ola de violencia indiscriminada.

Este debate lo ha traído Jane Cosar, candidata N° 14 al Congreso por Alianza Popular, abogada invidente desde los dieciocho años, no puede ver pero sí sentir el problema, gracias a su fiel perro lazarillo”Caby”.

Jane tiene una discapacidad visual, pero no pide el voto bajo ningún argumento “ad misericordiam”, sino porque cree que gracias a la educación que tuvo acceso, pudo concluir maestrías que le permitiesen ser ex Presidenta del Consejo Nacional de Personas con Discapacidad, así promotora de innovaciones legislativas como la Ley N° 29830, la cual regula el uso del “Perro guía en el Perú” (la cual consiguió sin ser congresista).

Sin lugar a dudas, conoce el problema de la discapacidad porque lo vive todos los días, pero también es consciente que no basta un espacio en el congreso para cumplir con la agenda de inclusión, sino que también hay que tener experiencia en gestión, así como de fiscalización y de representación.

Por ello, quedo gratamente admirado en saber que Jane es la única candidata con discapacidad que ha hecho militancia activa, proviene del Partido Popular Cristiano, y ha formado parte de la dirigencia distrital, lo cual rompe el paradigma de ser sólo un candidato de “cuotas” de representación y no por mérito.

Para la candidata, la promoción de oportunidades a personas con discapacidad a una edad temprana, precisamente lo que trae es cortar con un círculo de pobreza, a las que se ven sometidas, puesto que en vez de pena y caridad, lo que el Estado debe darles son mayores herramientas, para que no dependan exclusivamente de sus familias, y por el contrario puedan ser también una fuente de ingresos.

La gama de candidatos es amplia, pero creo que vale la pena detenerse unos minutos en conocer a los candidatos de Primer Mundo, aquellos que el Perú merece. Los invito a ubicar al suyo, el mío –evidentemente- ya lo encontré.