Resiliencia mediante “huertos urbanos”, por Verushka Villavicencio

Ministerio del Ambiente deberá presentar un informe anual al Congreso demostrando el cumplimiento de un plan calendarizado de actividades.

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El martes 20 de octubre el Congreso de la República del Perú decidió modificar la Ley N°29811 cuyo resultado fue la ampliación del plazo de impedimento de ingreso al país de los transgénicos por 15 años más. Con 104 votos, los transgénicos conocidos como los OVM (Organismos Vivos Modificados), no podrán ser importados sino hasta el 2035. Esta decisión respaldó el dictamen emitido por la Comisión de Pueblos Andinos, Amazónicos y Afroperuanos, Ambiente y Ecología del Congreso.  Además, el Ministerio del Ambiente deberá presentar un informe anual al Congreso respecto a sus avances y tendrá que implementar un plan calendarizado de actividades respecto a la investigación entre otras, dada su condición de Centro Focal Nacional y autoridad competente.

La Asociación de Cocineros (PUCA), así como la Asociación de Consumidores del Perú (Aspec), al igual que organizaciones como Conveagro, pequeños productores, diversos colectivos y ciudadanos también solicitaron la aprobación de la moratoria. En nuestro artículo, el pasado 16 de octubre propusimos este tema que fue un clamor de organizaciones y ciudadanos a favor de la preservación de nuestra identidad cultural y gastronómica. Ahora esbozamos posibles rutas que aporten a la creación de Ciudades Inclusivas y Sostenibles.

Una alternativa para acostumbrarnos a alimentarnos con productos sanos que involucre también a nuestras familias, son los “huertos urbanos”. No sólo los agricultores en el campo a través del cultivo de nuestras semillas andinas son los llamados a la preservación de nuestra biodiversidad. Con los “huertos urbanos” podemos transmitir a nuestros hijos el respeto a la tierra y la preservación por nuestro patrimonio. Esos pequeños o grandes espacios dentro del hogar para cultivar verduras, hortalizas, frutas, plantas aromáticas, germinados pueden convertirse en nuevos espacios para compartir tiempo entre padres e hijos, abuelos y nietos e incluso pueden ser “aulas vivas para el aprendizaje”. Diversos programas educativos rurales exitosos implementados por la cooperación internacional proponen que el campo sea el espacio natural para descubrir conceptos y su aplicación. Entonces en la ciudad, el “huerto urbano” también puede ser ese espacio dentro del hogar para que los niños adquieran nuevos conocimientos y desarrollen competencias a través de la experimentación con la agricultura.

Para promover “huertos urbanos”, la Unión Europea se asoció con “La Muyita”, un emprendimiento social peruano que diseña y crea áreas verdes productivas en espacios pequeños. Ellos realizaron una serie con cinco talleres que se encuentran en Youtube. Cada taller es una guía para crear macetas y germinadores con materiales reciclados, elaborar insecticidas caseros y compost natural, así como proporcionar consejos para el inicio de una huerta urbana en casa. No es necesario un gran espacio, basta con acondicionar un balcón, un patio o la azotea.

Y ¿por qué no existen políticas públicas que asignen recursos y promuevan “huertos urbanos” en nuestras ciudades? Serían espacios donde los ciudadanos puedan cultivar, florecerían pequeñas islas agrícolas cuyos alimentos fortalecerían el consumo de alimentos sanos en casa, además de promover su cultivo. Ciudades más humanas deberían no sólo crear áreas verdes para la recreación y el esparcimiento sino también para re-educar a los ciudadanos en su contribución a la reducción de su propia huella ecológica contribuyendo a limpiar el aire y mejorando la calidad ambiental. 

En agosto del 2019, Francia anunció la creación del más grande “huerto urbano” ubicado en una azotea con 14.000 metros cuadrados con el plan de cultivar más de 30 especies de plantas diferentes, el sitio estaba destinado a producir alrededor de 1.000 kilos de frutas y verduras todos los días en temporada alta, según el reporte de la publicación The Guardian. Este “huerto urbano” fue ideado para ser un modelo global para la sostenibilidad. 

Existen diversos tipos de huertos urbanos: huertos familiares o domiciliares, que pueden ser en pequeñas parcelas o incluso en terrazas o áreas sin tierra con macetas; huertos comunitarios lucrativos o no lucrativos; huertos escolares; huertos especiales para terapias para personas con discapacidad; huertos de ocio para personas aficionadas a la agricultura y huertos para activar el ejercicio de personas jubiladas, generalmente adultos mayores.

Ante la pandemia, varios tipos de “huertos urbanos” se han creado y fortalecido en el mundo. En El Salvador, Francia, Cuba, España, Suiza, Ecuador, Bélgica, Alemania, China, Japón, Canadá, etc. con y sin ánimo de lucro. Es el municipio que cede en uso por un año una parcela a una familia y les otorgan herramientas junto a fertilizantes para su cuidado. Cuentan con ordenanzas que regulan este uso, así como los compromisos de cada familia. Así crean “Ciudades Inclusivas y Sostenibles” en las cuales los ciudadanos incluyen sus necesidades en la creación de soluciones colectivas con el apoyo del Estado.

Es evidente que la pandemia está frenando muchos avances, pero mientras las autoridades se organizan, todos podemos ser agricultores en nuestros hogares. Tal vez así acercaríamos a nuestras hijas e hijos a las diversas realidades que experimentan los campesinos que cada día trabajan la tierra para proveer de alimentos a las ciudades. Tal vez así también se aprendería a respetar las costumbres andinas y se controlaría la discriminación que aún persiste. Tal vez así aprenderíamos a consumir lo que cultivamos con nuestro esfuerzo y miraríamos la vida desde otro ángulo, más solidario, más humano.

Nuestra resiliencia ante el COVID 19 nos propone explorar nuevos caminos con acciones que antes no realizábamos. Un “huerto urbano” es una alternativa. Basta tener la decisión de empezar.

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