Respeta mi voto, por Jonathan Sepúlveda

«¿Quieres que se respeten los resultados de la ONPE sin que el JNE resuelva las impugnaciones? Pues, déjame decirte, que estás haciendo lo que no quieres que te hagan. Respeto guarda respeto. Voto respeta voto».

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Hoy, en el día del padre, quiero recordar a un personaje importante para la historia del Perú y Latinoamérica. José de San Martín, político, militar, libertador y Padre de la Patria. Si volvemos al pasado, a nuestras clases de historia del Perú, recordaremos con claridad – o al menos así debería ser – al famoso José de San Martín. Descendiente de españoles nacido en el Virreinato del Río de la Plata, lo que ahora es Argentina. Luego de realizar su carrera militar en España, regresó a Buenos Aires para unirse a las tropas independentistas del Virreinato del Río de la Plata. Luego tomó el liderazgo de la independencia de Chile. Para que, finalmente, llegue al Perú con la finalidad de expulsar a las tropas realistas del territorio peruano, con la ayuda de Simón Bolívar.

Pero, ¿por qué recordarlo hoy, día del padre? Porque es considerado nuestro Padre de la Patria. Ciertamente podrán haber discrepancias respecto del orden e importancia de los hechos en los libros de historia. Sin embargo, fue él quien proclamó las santas palabras de nuestra independencia:

El Perú es desde este momento libre e independiente por la voluntad general de los pueblos y por la justicia de su causa que Dios defiende.

¡Viva la patria! ¡Viva la libertad! ¡Viva la independencia!”

Esta libertad, que se ganó en la batalla de Junín y, posteriormente, se consolidó con la autógrafa de la capitulación de Ayacucho, nos otorgó autodeterminación, igualdad ante los demás Estados e independencia, esto se resume en: soberanía. Esta se ha mantenido a base de democracia – una que, si bien ha tenido falencias en su aplicación dentro de nuestro país, ya que desde hace veinte años que hemos vivido sin gobiernos militares y/o autoritarismos.

¿Qué tiene que ver todo esto con el contexto actual y, sobre todo, con el título de este artículo? Pues mucho. Hoy nos podemos considerar libres, soberanos y con derechos protegidos por órganos estatales como supranacionales, regidos y plasmados en nuestra constitución. Uno de estos derechos, que hemos ejercido con libertad, es el derecho al voto (Art. 31, párrafo 3 de la Constitución). Por lo tanto, debe ser respetado y protegido.

Lamentablemente, en estas últimas semanas, el divisionismo ha sido el principal caballito de batalla de estas elecciones – sí, aún seguimos en proceso electoral. Un bando pide se respeten los votos recibidos y contabilizados por la ONPE, mientras que otros pedimos se respeten TODOS los votos, esto incluye los impugnados ante el JNE ¿Te gusta el conteo que ha dado la ONPE y, como no quieres que cambie, acusas de fraude? ¿Exiges se respeten los votos rurales y de la gente olvidada? ¿Sales a marchar con machete en mano esperando benevolencia? ¿Quieres que se respeten los resultados de la ONPE sin que el JNE resuelva las impugnaciones? Pues, déjame decirte, que estás haciendo lo que no quieres que te hagan. Respeto guarda respeto. Voto respeta voto.

El presente artículo está dedicado a mi amado padre. Aquel que me enseñó a respetar a los demás, como, también, hacerme respetar.

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