Respeto: reconciliados con la verdad, por Verushka Villavicencio

"Respetar es no lanzar imputaciones a periodistas sin pruebas exacerbando la escena política, lamentable episodio padecido por Mónica Delta, cuya imagen se lastima".

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El lenguaje no verbal complementa la veracidad de los discursos políticos. Aquí se esconde una verdad que luego podemos contrastar con hechos. Hasta la fecha no he escuchado ni leído un abordaje a la pobreza desde un enfoque multidimensional que integre la transversalidad en las acciones del Estado, en ninguno de los candidatos a la presidencia del país. Las propuestas implican abordajes sectorizados en salud, educación y empleo, en la mayoría de casos.

¿Qué es la pobreza multidimensional? Para Amartya Sen nuestra humanidad se refleja en la apertura que tengamos hacia el pobre, aquel “cuyas vidas humanas son maltratadas y disminuidas de maneras diversas”. Los países han usado la medición de pobreza monetaria para calcular la pobreza, significa medir el nivel de ingresos. Pero, las mediciones de pobreza de la Iniciativa sobre Pobreza y Desarrollo Humano de la Universidad de Oxford, han demostrado que hay pobres en los países más ricos y no pobres dentro del quintil más pobre según la medición de la pobreza monetaria. Entonces, frente a este escenario se esbozó una alternativa.

Así desde el 2011, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) desarrolla una metodología para la medición de la pobreza multidimensional enfocándose en cada persona y elaborando un perfil de privaciones asociado a tres dimensiones: salud, educación y estándar de vida. En cada dimensión se consignan indicadores. Pero, lo más importante es que se mide la “pobreza en cada persona”, logrando obtener porcentajes de personas identificados como pobres y porcentajes promedio de carencias de las personas pobres. La novedad de esta medición es que permite focalizar los esfuerzos en aquellos que padecen más privaciones. En términos sencillos, se puede hacer un “zoom” a la pobreza. No se habla de familias pobres sino de personas pobres.

En la situación actual resulta una gran oportunidad la aplicación de la medición de la pobreza multidimensional porque permitiría encontrar tipos de pobreza que han surgido con la pandemia. La pobreza urbana; la pobreza rural; la pobreza de los desempleados que han sido afectados por la reducción de personal o cierre de empresas; la pobreza de las familias que perdieron al padre o madre con el mayor ingreso; la pobreza de los enfermos terminales; la pobreza de los adultos mayores que viven solos; la pobreza de los inmigrantes; la pobreza de las personas con discapacidad; la pobreza de los sobrevivientes del COVID 19 que no pueden trabajar por las secuelas y tantas otras que van a seguir sumándose. Esta medición complementa la medición de la pobreza monetaria y aporta nuevas luces para mejores decisiones.

Un ejemplo interesante es El Salvador que lanzó su Índice de Pobreza Multidimensional el 2015, después de cuatro años de trabajo que se sobrepusieron a una nueva gestión gubernamental y al convencimiento de los funcionarios y técnicos a cargo. Comprendió las disposiciones establecidas en el marco normativo nacional; los resultados de investigaciones cualitativas sobre percepciones y opiniones de personas en situación de pobreza; las lecciones aprendidas de las experiencias internacionales; las consultas a la ciudadanía, así como las opiniones de expertos y el análisis de diversos escenarios de medición escogidos en todo el país. Decidieron que para que un hogar sea considerado en situación de pobreza multidimensional, debe experimentar privaciones en un mínimo de siete de los indicadores establecidos para sus miembros. Innovaron la pauta del PNUD incluyendo nuevas dimensiones e indicadores. Dos de ellas fue: trabajo-seguridad social y calidad del hábitat. En la primera, los indicadores fueron: subempleo e inestabilidad en el trabajo, desempleo, falta de acceso a seguridad social y trabajo infantil. En la segunda: falta de espacios públicos de esparcimiento, incidencia de crimen y delito, restricciones debidas a la inseguridad y exposición a daños y riesgos ambientales. La actualización es cada dos años y requiere -en algunos casos-, una encuesta de hogares o el mejoramiento de la data estadística que se produce anualmente.

El Índice de Pobreza Multidimensional permite implementar políticas públicas nacionales y sectoriales aterrizadas en las necesidades locales. Su mayor impacto es a nivel distrital. Casos como Costa Rica, Panamá y México son claves para América Latina. Esta herramienta para decisores políticos se alinea a los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030, cuyas metas son universales para todas las naciones y aborda la erradicación de la pobreza en todas sus formas, buscando garantizar que ninguna persona quede atrás. Este instrumento es una herramienta para políticas públicas que contribuyan a ese fin.

El respeto es reconciliarnos con la verdad de nuestro día a día. Respetar el padecimiento de millones de peruanos que requieren, para no quedarse atrás, propuestas de candidatos alineadas a medidas estratégicas para combatir la pobreza. Respetar es también ver a los candidatos tratarse con amabilidad, aunque discrepen políticamente. La confrontación destruye la colaboración respetuosa por el bien común, mientras los pobres siguen desapareciendo de la tierra. Respetar es no lanzar imputaciones a periodistas sin pruebas exacerbando la escena política, lamentable episodio padecido por Mónica Delta, cuya imagen se lastima.

El respeto es reconciliarnos a pesar de las diferencias ideológicas y de fe. Anhelo que esta Semana Santa revele a cada ser humano cuál es la verdad en su vida y que veamos líderes reconciliados con el hermano y consigo mismos.

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