Roger Federer y Stanislas Wawrinka

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Un impecable drop-shot de revés, Roger Federer lanzándose sobre el polvo de ladrillo francés, el resto del equipo suizo corriendo hacia él en celebración: tales fueron las últimas imágenes del histórico triunfo helvético sobre el equipo galo en Villeneuve d’Ascq, Lille. Ante una audiencia récord de 27,448 espectadores, Roger Federer vencía a Richard Gasquet por 6-4, 6-2 y 6-2 y así Suiza derrotaba a Francia por un marcador global de 3 a 1, para alzar su primera Copa Davis en los 114 años de historia del torneo.

El enfrentamiento entre Francia y Suiza se mostraba, antes de que comenzara la serie, como bastante parejo. Francia tenía a su favor el jugar de local –y, por ende, el poder escoger la superficie- y contaba con múltiples candidatos para su equipo: seis jugadores “top 30” en singles: Tsonga (#12), Monfils (#18), Simon (#21), Benneteau (#25), Gasquet (#26) y Chardy (#29), así como tres doblistas “top 20”: Benneteau (#5), Roger-Vasselin (#7) y Mahut (#19). Suiza, por su parte, contaba con jugadores de mayor nivel: Federer (#2) y Wawrinka (#4), pero con ningún otro tenista entre los mejores doscientos del ranking ATP.

Francia eligió jugar sobre arcilla -apostando a la superficie en la cual Federer ha sido menos exitoso- y bajo techo –por factores climáticos-. Si bien la elección parecía óptima para retar al siete veces campeón sobre el césped de Wimbledon (quien no ganó ningún título en tierra batida este año), no lo era necesariamente ante Wawrinka (campeón este año en el Masters 1000 de Monte-Carlo). En todo caso, era aparentemente una alternativa más razonable que jugar sobre cancha dura, ya que tanto Federer (ATP 500 de Dubái, Masters 1000 de Cincinnati, Masters 1000 de Shanghái y ATP 500 de Basilea) como Wawrinka (ATP 250 de Chennai y Australian Open) habían obtenido múltiples trofeos en canchas rápidas en la temporada.

Una vez elegida la superficie, Arnaud Clement -capitán del equipo francés- debía seleccionar a los cuatro tenistas que representarían a Francia en la final. Dada su decisión previa de jugar sobre polvo de ladrillo, su selección final -Tsonga, Monfils, Benneteau y Gasquet- sorprendió a varios. Si bien Tsonga es el mejor tenista francés según el ranking, sus mejores resultados se han dado siempre en canchas rápidas (los once títulos de singles que ganó en su carrera -entre ellos el Masters 1000 de Canadá este año- han sido sobre cancha dura). Gilles Simon -un especialista en el contragolpe desde la línea de fondo que ha ganado cinco títulos sobre arcilla- o Jeremy Chardy -quien venció en mayo a Federer sobre la tierra batida de Roma- eran quizás alternativas más razonables.

Asimismo llamó la atención que Clement no convocara a Roger-Vasselin, galo que, en dupla con Benneteau, ganó en junio el trofeo de dobles de Roland Garros -el Grand Slam francés, disputado sobre arcilla-. Elegir a un especialista en dobles, que no sería idóneo para disputar un partido de singles, representaba un riesgo que Clement no quiso tomar. Por su parte, Severin Luthi –el capitán del equipo suizo desde 2005- no tuvo que reflexionar mucho para seleccionar a Federer, Wawrinka, Chiudinelli (#216) y Lammer (#508).

Una vez definidos los equipos y la sede del evento (el transformado estadio de fútbol Pierre Mauroy) y a pocos días del evento, Federer se retiró de la final del torneo de Londres debido a una lesión en la espalda. Ello, junto a su aparente altercado con Wawrinka tras las semifinales del torneo británico, configuraba un panorama repentinamente gris para el equipo helvético. Federer entrenó por primera vez en Lille tan solo dos días antes de su primer partido y durante unos escasos veinte minutos. ¿Sería que el ilustre tenista suizo se quedaría sin la chance de luchar por el único trofeo grande ausente en su palmarés?

Desde luego, la historia no podía seguir ese curso. El día anterior al comienzo de la serie, Federer fue confirmado para jugar el segundo partido de singles, aunque todavía existían grandes dudas sobre su condición física. Suiza necesitaba más que nunca de su segundo mejor jugador: el impredecible Stan Wawrinka. El #4 del mundo no defraudó y venció en el primer encuentro a Tsonga por 6-1, 3-6, 6-3 y 6-2, para darle el primer punto a Suiza. No obstante, los helvéticos no pudieron celebrar por mucho tiempo, ya que poco después un visiblemente limitado Federer sucumbió ante un ultra-ofensivo Monfils por 1-6, 4-6 y 3-6. A la conclusión del primer día de juego, la serie se encontraba empatada 1-1.

Irónicamente, la contundente victoria de Monfils fue quizás lo que Suiza necesitaba. Un partido corto en duración, sin demasiados rallies, pero que le permitiera entrar en sintonía luego de varios días sin jugar, era exactamente lo que Roger Federer requería. Ya más aliviado de su dolencia, y muy en ritmo, Federer hizo dupla con Wawrinka el segundo día y juntos derrotaron a Benneteau-Gasquet en un partido clave. La dupla medallista de oro en Beijing 2008 se impuso por 6-3, 7-5 y 6-4 a la improvisada pareja gala (Benneteau y Gasquet nunca habían jugado juntos un partido de Copa Davis) y colocó a Suiza en ventaja por 2-1. Quizás Clement pensaba mandar a Tsonga a jugar en dupla con Gasquet, pero la estrella francesa se lesionó y no pudo jugar tampoco el tercer día. Este percance llevó a que Federer, ya mucho más recuperado, enfrentase a Gasquet en el cuarto partido de la serie. El suizo tenía en sus manos la oportunidad de hacer historia y no titubeó: venció a su contrincante sin ceder ningún break point. Con el marcador global de la serie en 3 a 1, Suiza había asegurado el campeonato y el quinto partido no se tuvo que disputar.

Suiza fue superior. Luthi tuvo la visión de realizar entrenamientos en arcilla bajo techo entre los torneos de Shanghái y Basilea, así como de contratar a Macpherson -el entrenador de los hermanos Bryan- para asesorar al equipo suizo en el enfrentamiento clave de dobles. Federer tuvo la habilidad de recuperar su tenis bajo condiciones adversas y el honor de lograr la victoria decisiva. Pero el artífice clave fue sin duda «Stan The Man«, quien demostró este año que no es la sombra de su compatriota y que será recordado por su vistoso tenis. Suiza fue superior. Suiza se impuso. Suiza hizo historia.