Rusia detrás de Vladimir Putin, por Fabrizio Anchorena

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El hombre nacido en la ciudad de Leningrado llamada así durante la Unión Soviética y actualmente San Petersburgo, tiene ya más de quince años en el poder de la Federación Rusa, alternando como Jefe de Gobierno durante los periodos 1999-2000 y 2008-2012 y como Jefe de Estado durante los periodos 2000-2004, 2004-2008 y 2012 a la fecha.

La Federación Rusa se ubica geográficamente  privilegiada, el ser el país más extenso del mundo lo ha convertido en ser un país transcontinental colocando los ojos con expectativa en el suceder de la Unión Europea y Asia. Rusia desde que pertenecía a la Unión Soviética (anteriormente se llamaba la República Socialista Federativa Soviética de Rusia) tenía una hegemonía consolidada en la propia unión de países, tal es así que después de la caída del gobierno de Mijaíl Gorbachov, no le fue difícil mantener y extender ese dominio en la región. Si uno desea hablar del futuro del mundo, debe reflexionar qué futuro quiere Rusia, pertenecer al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas teniendo derecho de veto, poseer armas nucleares, abastecer a los principales países de la Unión Europea de petróleo y sus derivados, los incontrolables gastos en compra de artillería entre otros nos obliga a estar atentos a lo que quiere y sucede en el Kremlin.

La Unión Soviética había experimentado una crisis económica que tuvo efectos sociales que destinó al fracaso del proyecto socialista, dicho ello se produjo la separación y distanciamiento de los países, inmediatamente del quebrantamiento del Estado federal marxista-leninista, los países tenía que recuperar legitimidad, habían dos tareas: reactivar la economía y cuidar a los ciudadanos rusos y su territorio.

El rublo en caída, distanciamiento y desaparición de inversiones extranjeras e inflación en auge era las principales cuestiones a trabajar, la población deseaba estabilidad económica. El alza de precios de las materias primas, la formalización del derecho de propiedad, correcta exportación, reforma tributaria (recortando impuestos), determinó una mejor y mayor recaudación tributaria estimulando el crecimiento económico, además del reembolso de los principales prestamos del Fondo Monetario Internacional (FMI). Dichos avances han permitido que desde el 2000 al 2007 se haya producido un aumento de más de 100 millones de dólares de inversiones extranjeras en territorio ruso, no solo controlando la crisis que tenía rezagada, sino todo lo contrario llegar a consolidarlo un país de estabilidad económica. Hoy en día, Rusia forma parte del G8, espacio que abarca a las economías más industrializadas del mundo.

En lo que respecta a la Seguridad Interna y Externa, la formación como agente del Comité para la Seguridad del Estado (KGB), permitió una reforma normativa –cuestionada- constituyendo un poder vertical y una respuesta fuerte y decidida a cada golpe terrorista, fortaleciendo las medidas de seguridad en todo el espacio ruso. El ataque de los grupos independentistas terroristas chechenos,  el atentado terrorista contra los Estados Unidos de América a raíz de los atentados del 11/9 y los constantes actos extremistas en el Cáucaso, enervaron a Vladimir Putin. Al ser un país tan extenso no es complejo la proliferación de grupos terroristas. De hecho, la colaboración de Moscú en la lucha contra el Estado Islámico (EI) tiene como único fin que este se aniquile, así se evitará que este ingrese a territorio ruso; es por ello, que cada operación rusa en Medio Oriente es tan publicitada para que los ciudadanos rusos sientan fortaleza y seguridad en su poder militar; además, de persuadir al EI.

Al Presidente Putin se le podrá cuestionar su actitud conservadora y violadora de los Derechos Humanos; no obstante la confianza que tiene la población se ha demostrado en cada elección, ha logrado grande transformaciones que la sociedad pedía a gritos.