Rusia, el verdadero favorecido, por Daniel Ku Hop

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Mucho se ha escrito acerca de la victoria de Donald Trump en las últimas elecciones, analizando las razones de su victoria o su política frente a los inmigrantes, tratando de entender y realizar proyecciones sobre el manejo que tendrá su administración para resolver los problemas internos estadounidenses. Esto se debe, en gran medida, a que la campaña del presidente electo dejó bastante de lado los tópicos que conciernen a la política internacional. Por ello, el presente artículo tiene por finalidad analizar  la línea que podría seguir la Política Exterior americana en sus relaciones con Rusia en base a lo propuesto durante la campaña por el oriundo de Nueva York.

Con respecto al vínculo entre ambas potencias, durante toda la campaña el nexo entre Trump y Putin demostró ser, cuando menos, cordial. Incluso, en la Duma (el parlamento ruso), la victoria de Trump se llevó una ovación de pie por parte de todos los parlamentarios. Pero, ¿a qué se deben estas buenas relaciones?

Es sabido que Trump y Putin son conocidos del pasado, sin embargo en política estas relaciones, si bien no dejan de ser importantes de recordar, no son preponderantes frente a los intereses nacionales. Por ello, resulta lógico considerar que el mencionado nexo, va más allá de esa relación cordial del pasado. Putin veía en Clinton una amenaza a sus objetivos puesto que mantenía la misma política de contención que ha tenido la administración de Obama durante los últimos 8 años, por lo que Trump era claramente la opción más beneficiosa para sus intereses. Adicionalmente, durante la campaña, el ahora nuevo presidente de los Estados Unidos no solo admitió tener buena voluntad para mejorar las relaciones con Rusia sino que dijo incluso tener la intención de retirar las sanciones económicas que le habían sido impuestas tras la anexión de Crimea y Sebastopol. Este levantamiento de sanciones, viene siendo exigido por Rusia como una de sus condiciones para volver a ratificar el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas entre Moscú y Washington. Dicho acuerdo se vio fracturado luego de que Estados Unidos no cumpliera con sus obligaciones según lo estipulado. El rompimiento de este, al tener por objetivo principal la reducción de 68 toneladas de plutonio, es considerado uno de los eventos más riesgosos este año en términos de Seguridad Internacional.

Por otro lado, otra razón para explicar el interés de Putin en el nuevo presidente estadounidense, es que este también desmereció el rol que toma la OTAN en el mundo, tildándola de “obsoleta y costosa”. Cabe recordar que la OTAN no solo ha sido una piedra angular en el desarrollo de la política de contención a Moscú durante la Guerra Fría, sino que ha causado más de un problema a la Política Exterior de Putin al anexar nuevos Estados  ubicados en la zona de influencia rusa. Es por esto entendible que Putin se vea imperantemente beneficiado con la victoria y las declaraciones de Trump.

Asimismo, un evento que será trascendental en el desarrollo de dichas relaciones será la nueva posición estadounidense frente al conflicto Sirio. En la actualidad, este conflicto es lo más parecido que existe a una “Guerra Proxy”, puesto que si bien Rusia y Estados Unidos apoyan a dos partes diferentes del conflicto (en principio con el objetivo común de eliminar al grupo terrorista Daesh), estos no entran en colisión directa. En su primera entrevista como presidente electo, Donald Trump aseguró a The Wall Street Journal que sus esfuerzos debían estar concentrados en luchar en contra del Estado Islámico y no contra Bashar al Assad (dictador sirio). La importancia de estas declaraciones, radica en que Moscú tiene un creciente interés geopolítico en dominar el Medio Oriente y Siria ha sido hasta ahora el mayor aliado que ha tenido Putin en la región. En ese sentido, el desinterés por la península arábiga que ha demostrado tener Trump, le otorga a Rusia el marco preciso para ejercer libremente su poder en la zona.

Finalmente, es una realidad que las declaraciones del nuevo presidente de Estados Unidos son del todo favorables para los intereses rusos, pero también es cierto que en política las acciones son las que realmente importan. Lo único que se puede afirmar realmente es que Putin mira con buenos ojos la elección de Trump y en consecuencia, la Seguridad Internacional podría vivir unos años de calma naciente, por lo menos en lo que respecta a las relaciones entre dos de las mayores potencias actuales.

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