Se acercan otras elecciones, por Eduardo Herrera

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Tras la temprana eliminación de nuestra selección en el mundial, retomamos el vaivén de la vida nacional. Y vienen las elecciones regionales y municipales.

Para terminar de generar más inestabilidad, por los ya demasiados candidatos, ahora se presenta una grave acusación de corrupción acerca del favorecimiento -presunto- para la inscripción de un partido político. La pregunta más correcta, en ese contexto, y con temor la formulo sería ¿cuántos otros partidos más serían producto de un manejo oscuro en su inscripción? O ¿cuántos partidos tienen decididamente una organización preparada para enquistarse en el poder con todo lo que ello implica?

Sigo. Candidatos – a gobernadores, alcaldes y regidores- en todo el país con “anticuchos”. Ojo no solo hablo de sentencias condenatorias -lo cual de por sí ya es un escándalo- sino también aquellos que tienen sendos procesos e investigaciones en giro en el sistema de Justicia. Procesos e investigaciones que podrían convertirse en sentencias cuando la autoridad se encuentre ya en funciones.

Como para tratar de frenar el incorrecto manejo de recursos al legislador nacional se le ocurrió la genial idea de prohibir la reelección. A todas luces, una prohibición ciega. En efecto, se impiden que buenos gobiernos continúen y, lo peor de todo, es que no se elimina la posibilidad del manejo inadecuado de recursos (de corrupción) porque ya empezaron a crearse mecanismos de reelección encubiertos. Hecha la ley, hecha la trampa.

Hace poco Moisés Naím escribió una columna titulada “Cleptocracia y cacocracia” en donde explica que la realidad de la política latinoamericana está en un péndulo que oscila entre gobernantes ladrones (corruptos) y gobernantes ineficientes, pudiendo perfectamente presentarse una terrible mezcla. Visto el panorama descrito anteriormente, pareciera que a Naím no le falta razón y conocería muy profundamente lo que nos está sucediendo; tal vez sin querer referirse al momento electoral que nos toca vivir próximamente. Nuevamente, el poder estará en nuestras manos.

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