Se agrandó la cenicienta, por Eduardo Herrera

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Si hablo de lo que pasó durante el partido Perú vs. Chile del pasado martes 13, muy posiblemente diré lo que todos los demás hinchas y no tan hinchas han señalado al respecto. En el Perú, y particularmente en el fútbol, hay casi 30 millones de entrenadores-dirigentes y no pretendo – ni deseo – ponerme en esa situación.

Lo que me interesa expresar en este artículo es lo que aconteció antes y después del choque, respecto a un asunto que mi particularmente me parece capital – más que un juego incluso –, y es el respeto.

Valga decir en principio que me dio vergüenza la actitud salvaje, poco civilizada de la mayoría del público que fue al Estadio al pifiar el himno del rival.

A propósito de ello, nunca faltarán las excusas absurdas de quienes no tienen argumentos y que siguen dormitando en las cavernas de la civilización.

“Es la forma de hacer sentir la casa”, dicen algunos. La forma de hacer sentir la casa es teniendo un equipo competitivo y ganando ¿ o creen que jugadores de talla mundial se asustan ?; otros dirán “los chilenos siempre nos pifian el himno”, ¿ molesta ? Por supuesto que molesta y la decisión – en ese contexto – tiene dos alternativas : O respetas a pesar de eso o, como dice Carlos Vives, “…para él también se ofenda ahora le miento la de él” (a propósito qué diferencia la del comportamiento del público colombiano respecto a nuestro himno).

Pero la historia no termina ahí. Los jugadores chilenos cayeron en el juego y mostraron que están en la misma alcantarilla. Pintarrajearon el camarín pidiendo respeto por su condición de campeones.

¿ Y si no fueran campeones no merecerían respeto ? ¿ o quién es más veces campeón merece más respeto ? Porque si se trata de eso, habría que ver qué países tienen más coronas y a los demás que no tuvieron – como pasó con Chile  hace unos meses – , se les permitiría ser ofendidos y maltratados.

No, el respeto se le da a todos sin distinción; sea pobre, sea rico, sea campeón o no. El respeto se gana y primero hay que entregar respeto para recibirlo. Incluso, si te faltan tu puedes escoger seguir respetando y no bajar (conducta que, por lo demás, es sumamente difícil mas no imposible).

Para finalizar a modo de moraleja y para compartir una experiencia personal  hay  pregunta que trato de hacerme en situaciones como esta y es la siguiente : ¿ qué forma de comportamiento me haría sentir realmente orgulloso de mi mismo ? Cada uno tiene su propia respuesta, por eso es que cada uno actúa diferente.

Ahora ¿ y por qué el título del artículo ? Solamente para llamar la atención. Si no sabe a qué se refiere, lea las noticias.