Se hará justicia por atentado de Greenpeace contra las líneas de Nazca

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De un tiempo a esta parte, parecía que quedó zanjado y sin ninguna solución el atentado que generó un grupo de activistas de Greenpeace al dañar las líneas de Nazca solo para escribir un mensaje encima, en el marco de la COP 20 celebrada a finales del 2014 en nuestro país.

Pero, no. Simplemente pasó desapercibido. El fiscal provincial penal de Nazca, José Alejandro Meléndez Curasi inició un proceso contra los autores de este escándalo, logrando finalmente imponer una sanción contra tres de los autores.

Cinco millones de soles sería el montó de indemnización que deberán pagar los activistas Wolfang Sadik (Greenpeace Austria), Mauro Fernández (Greenpeace Argentina), e Isis Wiedmann (Greenpeace Alemania).

El delito por el que el Fiscal Meléndez les inició un proceso es el de delito contra el Patrimonio Cultural de la Nación, en la modalidad de atentado contra los monumentos arqueológicos.

Por el delito cometido, los activistas podrían, además, recibir una condena de cuatro años y cinco meses de prisión, según lo solicitado por Meléndez.

La jueza del Primer Juzgado de Investigación Preparatoria de Nazca, Patricia del Rosario Bejarano Tuesta, ha fijado para el próximo 13 de octubre, a las 11 de la mañana, la audiencia preliminar de control de acusación. Aceptada la acusación, el caso pasará a juicio oral.

Atentado contra la cultura y la naturaleza

Greenpeace generó un daño irreparable en las líneas de nazca, principalmente sobre la conocida figura de El Colibrí.

La colocación de ladrillos forrados de tela amarilla dejaron secciones de terreno removido orientados de norte a sur, que se aprecian cerca al pico de la figura de El Colibrí.

Así mismo, debido a las caminatas que los activistas efectuaron tanto de ida como de vuelta, se han generado huellas que cambian la tonalidad de la superficie, de un color marrón rojo a un color blanquecino.

La remoción del área por el cual transitaron los activistas ocasionó también la pérdida de la patina que cubre el suelo de todo el territorio de las líenas de nazca. Este elemento natural suele acumularse en distintos suelos por efecto de los rayos UV y es importante para vislumbrar desde lo alto las distintas figuras que tienen siglos de antiguedad.

Como prueba de los daños, además, se puede observar en la siguiente imagen capturada por el Capitán Juan Carlos Ruíz, en diciembre de 2014, que la caminata de los activistas dejó una huella permanente en una zona en la que está prohibida caminar.

 

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