¿Se regala nuestro mar territorial?

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La mañana del 7 de febrero de 2014, a pocos días de la lectura del fallo emitido por la Corte Internacional de Justicia de la Haya, referido a la delimitación marítima entre el Perú y Chile, (27 de enero de 2014), una noticia pasó, al parecer, desapercibida para los peruanos. En la edición del diario Gestión del 7 de febrero, se informaba de la declaración conjunta que se había efectuado entre el Perú y Chile, luego de la reunión denominada “2+2” entre dichos países, reunión cuyo único objetivo era efectuar las coordinaciones correspondientes con miras a la ejecución del fallo. Efectivamente, la nota publicada informaba que, luego de 14 horas de reunión entre los cancilleres de Perú y Chile, Eva Rivas y Alfredo Moreno, respectivamente, y de Defensa, Pedro Cateriano y Rodrigo Hinzpeter; dichos funcionarios habían redactado una declaración conjunta con nueve puntos, que ambos países se comprometieron a cumplir. Vale la pena transcribir lo acordado en los puntos 3 ,4 y 5 del referido acuerdo:

3. Conforme a lo dispuesto por la Corte Internacional de Justicia en el párrafo 178 del Fallo, el Perú ejercerá sus derechos y obligaciones en toda su zona marítima, en forma consistente con el Derecho Internacional como se encuentra reflejado en la Convención de 1982, tanto respecto de Chile como frente a terceros Estados. Chile declara, a su vez, que continuará ejerciendo sus derechos y obligaciones en toda su zona marítima conforme a la Convención de 1982.

4. Cada país asume el compromiso de efectuar la identificación de su normativa interna que pudiere ser inconsistente con el Fallo; 2 teniendo en cuenta lo antes expresado, y procederá a adecuar dicha normativa de conformidad con dicho Fallo. Sin perjuicio de lo anterior, Chile y el Perú coinciden en que el Fallo prevalece sobre su normativa interna.

5. Chile y el Perú concuerdan gestionar, a la brevedad posible, ante las organizaciones internacionales competentes, la modificación de las áreas SAR (áreas de búsqueda y rescate marítimo aéreos) y regiones FIR (lo correspondiente al control aéreo) bajo responsabilidad de cada uno de los países. En tanto ello no se produzca, se mantendrán las actualmente existentes, sin perjuicio de los derechos y la jurisdicción que correspondieren a cada Estado.”

Como se podrá apreciar, el punto 3 remite y subordina el fallo a lo establecido en “la Convención del 1982”. ¿Cuál es esta Convención de 1982? Se trata de La Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CDM, o CONVEMAR o CNUDM) también calificada como la Constitución de los océanos. Fue aprobada, el 30 de abril de 1982 en Nueva York. ¿Qué es lo que se establece en la CONVEMAR? Entre otras cosas, señala que todo Estado tiene derecho a establecer la anchura de su mar territorial hasta un límite que no exceda de 12 millas marinas, medidas a partir de líneas de base determinadas de conformidad con la misma Convención. Ello significa que el Estado sólo podrá ejercer soberanía absoluta en este mar territorial de 12 millas y nada más.

Así mismo, la Convención establece lo que se denomina zona contigua, esto es, una zona adyacente al mar territorial, con el objeto que el Estado ribereño pueda tomar las medidas de fiscalización necesarias para prevenir las infracciones de sus leyes y reglamentos aduaneros, fiscales, de inmigración o sanitarios que se cometan en su territorio o en su mar territorial; y, sancionar las infracciones de esas leyes y reglamentos cometidas en su territorio o en su mar territorial. La zona contigua no puede extenderse más allá de 24 millas marinas contadas desde las líneas de base a partir de las cuales se mide la anchura del mar territorial.

Finalmente, la Convención reconoce una zona económica exclusiva, como un área situada más allá del mar territorial adyacente a éste, sujeta al régimen jurídico específico establecido en la Convención. Endicha zona el Estado ribereño tiene, por ejemplo, derechos de soberanía para los fines de exploración y explotación, conservación y administración de los recursos naturales, tanto vivos como no vivos de las aguas suprayacentes al lecho y del lecho y el subsuelo del mar, actividades con miras a la exploración y explotación económica de la zona, etc. Pero lo más importante: la zona económica exclusiva no puede extenderse más allá de 200 millas marinas contadas desde las líneas de base a partir de las cuales se mide la anchura del mar territorial.

Como se habrá podido apreciar, no hay que ser un especialista en Derecho Internacional para ver, con toda claridad, que si el Perú se somete a la Convención, estaría expresamente renunciando a su soberanía absoluta sobre sus 200 millas de mar territorial que durante tantos años ha defendido. Chile es un país que sí subscribió la Convención en su momento, por lo que renunció a sus 200 millas de soberanía absoluta. El Perú se quedaría con una soberanía absoluta sobre sólo 12 millas marinas y ejercería sobre las restantes 188 millas marinas -la denominada “zona económica exclusiva”- solamente “soberanía económica” y nada más.

Cabe mencionar que para ello se requiere lógicamente “adecuar” la Constitución Política del Perú, pues su artículo 54 establece en sus primeros tres párrafos lo siguiente: “El territorio del Estado es inalienable e inviolable. Comprende el suelo, el subsuelo, el dominio marítimo y el espacio aéreo que lo cubre. El dominio marítimo del Estado comprende el mar, adyacente a sus costas, hasta la distancia de doscientas millas marinas medidas desde las líneas de base que establece la ley. En su dominio marítimo, el Estado ejerce soberanía y jurisdicción… de acuerdo con la ley y los tratados internacionales”.

De acuerdo con lo acordado por los ministros en el punto 4, el Perú “procederá a adecuar dicha normativa de conformidad con dicho Fallo”, acordándose en el punto 5 que: “En tanto ello no se produzca, se mantendrán las actualmente existentes, sin perjuicio de los derechos y la jurisdicción que correspondieren a cada Estado.” ¿Son conscientes los ministros Rivas y Cateriano de lo que han acordado? ¿Son conscientes que mientras el Perú no se adhiera a la Convención, el fallo de La Haya es un mero saludo a la bandera? ¿Son conscientes que ello constituye traición a la patria? ¿Tenían la aprobación del Presidente de la República para ello, tomándose en cuenta que al Presidente le corresponde, de acuerdo con la Constitución: “Dirigir la política exterior y las relaciones internacionales, y celebrar y ratificar tratados” (artículo 118, numeral 11)? De ser así, el presidente podría ser acusado por traición a la patria, de acuerdo con el artículo 117 de la Constitución, y los ministros de acuerdo con el artículo 128 (“Los ministros son individualmente responsables por sus propios actos y por los actos presidenciales que refrendan”).

Al parecer, a la mayoría de los peruanos se les pasó leer bien la información publicada por Gestión esa mañana del 7 de febrero de 2014. Las consecuencias de lo acordado por estos dos ministros son muy graves para el país. Esperemos que la Cancillería aclare los alcances de lo acordado en la Reunión del 2+2 en cuestión y ello no conlleve otra reducción –regalo- más de nuestro territorio nacional, una vez más, por culpa e irresponsabilidad de los propios peruanos. La suscripción por el Perú de la Convención, ameritaría en nuestra opinión, un referéndum previo. Así como se debatió este tema a mediados de los ochenta, y la opinión pública mayoritaria en ese entonces, así como la de los juristas expertos, fue que el Perú no firmara la Convención.

Como epílogo de todo esto, debemos mencionar que –ironías de la vida que solo en el Perú suceden- la ex ministra de Relaciones Exteriores Eda Rivas acaba de ser designada embajadora del Perú en Italia; y el Sr. Pedro Cateriano es nombrado hace pocos días Presidente del Consejo de Ministros, ambos señores firmantes de la Declaración 2+2 en Santiago de Chile, mediante la cual aceptaron increíblemente reducir las 200 millas del Mar de Grau a sólo 12 millas marinas, lo cual constituye delito de Traición a la Patria. Toda una vergüenza nacional… una más. ¿Nos quedaremos de brazos cruzados antes este hecho? De nosotros depende…