Semana clave, no nos matemos, por Juan Diego Llosa

"El domingo nos jugamos la vida. Es el día o la noche. Dejemos de dar la libertad por sentada. Luchemos por mantenerla y preservarla".

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¿Sabemos realmente lo que pasa en Venezuela? Si el concepto que tienes es que es un país que queda cerca, que está jodido y alguna broma extra de los “venecos en Rappi”, realmente no tienes idea de absolutamente nada. No vengo a dar clases, yo estaba igual de desinformado hasta el sábado pasado.

Ese día recibí una invitación para escuchar una conferencia de Leopoldo López, líder de la oposición de la dictadura de Maduro. Fui sin saber qué esperarme y para colmo, no escuché a Leopoldo en ningún momento ya que lo retuvieron en el aeropuerto y cuando llegó (4 horas más tarde) yo ya había abandonado el lugar.

A los que sí pude escuchar fue a cuatro venezolanos que dieron su testimonio sobre lo que se vive en su país. Un diputado, una fundadora de una ONG, una secretaria ejecutiva y un ex preso político. Sin entrar en detalles sobre sus funciones, me di cuenta – de saque – algunas coincidencias en sus discursos . ¿La más notoria? El sentimiento de melancolía y nostalgia cuando hablan de Venezuela, y, sobre todo, de la libertad.

La pregunta que quería resolver a través de la conferencia era, ¿por qué hay 7 millones de venezolanos exiliados? Exiliados. Sí. No migrantes, porque, los migrantes tienen la opción de elegir, ellos huyen, con tanta urgencia que muchas veces no llegan a su destino. El exilio venezolano es el segundo más grande del mundo, solo detrás del de Siria que está en un conflicto bélico.

¿Quieren saber por qué caminan semanas enteras para largarse de ese infierno? Acá va la respuesta. La represión es absoluta. Puedes irte preso por un mensaje en Twitter (caso del tercer ponente de la conferencia), tu hija puede tener una herida de bala solo porque su padre es líder de un movimiento estudiantil (caso del cuarto ponente), te pueden empujar por la ventana de un séptimo piso y acusarte de suicida. Tu provincia puede dejarte sin luz una semana entera. Si buscas en internet cuántos bolívares venezolanos equivalen a un dólar, te encuentras con un número de 7 dígitos. El dinero simplemente no vale nada, lo puedes votar a la basura.

En Venezuela los niños no le tienen miedo al cuco o a los monstruos, le tienen miedo a Nicolás Maduro. A que maten a su familia. Y lo más doloroso es que tienes que bajar la cabeza. Porque sino, vas preso. La cárcel allá es el infierno. Guiándome de uno de los expositores, por poner alguno de los ejemplos que nos narró con la voz entrecortada, es una práctica habitual que te golpeen hasta que no te puedas poner de pie. Puedes estar en un cuarto de 1×1 durante una semana perdiendo la noción del día y de la noche. O puedes ir a un cuarto de 12×12 con 60 presos durante varios días, haciendo ahí las necesidades fisiológicas y usando lo que se encuentren en esos pocos metros para limpiarse. Electricidad en los testículos, torturas psicológicas, entre otras cosas más. Y no son pocos los presos políticos en Venezuela, son más de 400 en la actualidad.

Insisto, la libertad no existe. En Venezuela violar los derechos humanos es una política de Estado. Pero, ¿cómo funcionan estos movimientos? El sistema es simple, tan simple y efectivo que puede destruir en un año lo que demoró siglos construir. Antes de entrar al gobierno, se crean dos bandos. Los ricos y los pobres. La tarea es única: enfrentarlos. Terminar con el diálogo democrático criminalizando la opinión del otro. Una vez logrado ese objetivo, se avanza al paso dos. Pintarte como el defensor de los pobres. El mensaje es muy básico, “dame tu rencor y tu odio (a través de tu voto) y yo te daré la justicia”.

Una vez en el poder, la misión es todavía más simple. ¿En qué consiste? En destruirlo absolutamente todo. En acabar con la economía, la libertad y la propiedad. ¿Para qué? Fácil. Para que absolutamente todos los estómagos del país dependan de los gobernantes. Ese es el modus operandi. No hay nada nuevo en ese sistema, es el mismo que destruyó a Cuba, Corea del Norte y demás países comunistas. No son líderes independientes, es un sistema entero (adaptado al sXXI en el foro de Sao Paulo) que funciona de manera colectiva para perpetrarse en el poder.

Todo lo que he mencionado arriba representa la figura de Pedro Castillo. Si hay alguno que no entiende la magnitud de lo que puede ser el país si gana ese impresentable, espero haber aportado un granito de arena. El domingo nos jugamos la vida. Es el día o la noche. Dejemos de dar la libertad por sentada. Luchemos por mantenerla y preservarla.

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