Servicios inclusivos con mirada apreciativa, por Verushka Villavicencio

«Los servicios inclusivos son sinónimo del bien común. Demos el salto de la zona de confort a una de incertidumbre. Si nos arriesgamos juntos, de seguro alguien nos esperará con una mirada apreciativa del otro lado».

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El escritor Alex Rovira propone en sus charlas el concepto de “mirada apreciativa”, que tiene el poder de otorgar a quien miramos, la suficiente seguridad en sus capacidades para lograr un objetivo.

Hace años conocí a una cardióloga cuyo hijo con discapacidad cognitiva se postulaba a la universidad. Nadie en su familia creía que podía ingresar, solo ella. El adolescente soportó la burla de sus hermanos y abuelos durante meses.

Su madre fue la única que desplegó una serie de estrategias para ayudarlo a estudiar, pues era brillante en ciencias. Llegó el día del examen y ella lo acompañó. Palabras de aliento y un abrazo fueron el último empujón. Ingresó a la universidad y este año finalizará la carrera de psicología.

Esto significa que, si le damos al otro la oportunidad de creer que puede ser capaz de lograr un objetivo y trabajamos a su lado, lo hará o se acercará lo suficiente. En ambos casos, la persona sentirá realización.

De esta forma, la pandemia impulsó al Estado a crear iniciativas que logren darle al otro lo que necesita, porque apuesta en convertir los derechos en servicios. Es decir, progresivamente, el gobierno “mira de forma humana a los ciudadanos”, estableciendo oportunidades para el bienestar de las poblaciones que más atención requieren.

Una muestra de este esfuerzo es la reciente política pública denominada “Ley Nacional del Cáncer”, que garantiza la cobertura universal e integral de los servicios de salud de todos los pacientes oncológicos a nivel nacional.

La cobertura deberá ser brindada por todas las instituciones y empresas públicas, privadas o mixtas, que tengan por finalidad la prestación de servicios de salud oncológica, en concordancia con la Ley Nº 29344, Ley Marco de Aseguramiento Universal en Salud y la normativa vigente. Esto comprende la prevención, promoción, control y atención oncológica. En este orden de ideas, los servicios del Estado se vuelven inclusivos porque incorporan en su atención a los que antes eran excluidos.

Pero todavía se puede mejorar más. Hemos podido observar la organización en el VACUNATON: la disposición física de los espacios con señalización cognitiva que identifica el uso de cada lugar, así como las zonas de evacuación. También vimos jóvenes voluntarios  guiando a los ciudadanos, aunque el espíritu de una mirada apreciativa aún se mantiene ausente.

Quienes han recibido la vacuna o llevaron a sus familiares para inocularse, pudieron apreciar el trato del personal de salud. Deberían ser más empáticos. El logro no es sólo inocular y asegurarse que el ciudadano observe que la inyección contenga el líquido del frasco. El verdadero objetivo es experimentar “confianza”: además de cumplir el protocolo de vacunación, el vacunado tiene que sentir que es valorado como ser humano.

Es así como el VACUNATON será un servicio inclusivo no solo porque hayan más personas vacunadas por rango de edad y condición, sino que se sentirá parte del servicio apropiándose de él, no necesariamente para criticarlo, también lo defenderá. Esto devolverá el rostro humano que necesitamos para aprender a confiar unos en otros, como hermanos, luchando por la vida.

A dos semanas de nuestro Bicentenario, es hora de preguntarnos cuál es el rol que hemos desempeñado en esta pandemia para generar confianza en nuestro prójimo más allá de la familia y amigos. ¿Cuántas veces hemos brindado una “mirada apreciativa” en el día a día?

Ciertamente, cada individuo puede generar confianza en las capacidades del otro en la medida que reflexionemos sobre lo que realmente es importante y valioso en nuestras vidas. De lo contrario, seguirán llegando nuevas olas de pandemia y adversidades con la misma incapacidad de ser personas confiables.

Los servicios inclusivos son sinónimo del bien común. Demos el salto de la zona de confort a una de incertidumbre. Si nos arriesgamos juntos, de seguro alguien nos esperará con una mirada apreciativa del otro lado.

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