Severance y el consentimiento en la procreación, por Ana Valeria Herrera

«Hoy se habla mucho de consentimiento, especialmente en el ámbito sexual. Sin embargo, hay otro ámbito sobre el que no se suele discutir, y que la nueva serie Severance ha puesto en debate».

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│ Este artículo está libre de spoilers │

Hoy se habla mucho de consentimiento, especialmente en el ámbito sexual. Sin embargo, hay otro ámbito sobre el que no se suele discutir, y que la nueva serie Severance ha puesto en debate.

 

Apple ha entregado este año la serie futurista Severance, un thriller psicológico protagonizado por Adam Scott y dirigido por Ben Stiller. Trata de una corporación llamada Lumon que separa completamente la vida laboral de la vida personal de sus empleados. A las nueve de la mañana entran a su oficina y se olvidan de absolutamente todo de sus vidas fuera de la oficina: quiénes son, dónde viven, si tienen hijos, etc. Son un lienzo en blanco. Lo único que recuerdan son sus memorias del trabajo: lo que hicieron el día anterior en la oficina, y el anterior, y el anterior. Similarmente, a las cinco de la tarde, cuando salen del edificio, olvidan todo lo que han hecho en el trabajo y solo son conscientes de su pasado en sus vidas extralaborales: su vida familiar, sus relaciones amicales, etc. Ni siquiera saben con quiénes trabajan. Compañeros de trabajo se pueden cruzar en la calle y no se reconocerán.

 

¿Suena tentador? Para muchos en la serie, esta es una solución para su vida. Por ejemplo, el protagonista Mark Scout decidió que Lumon sería la empresa ideal para él, ya que al haber perdido a su esposa, la depresión no lo deja trabajar. Cuando entra su oficina, ni recuerda que estuvo casado. Solo sabe que tiene que trabajar. Pero rápidamente nos damos cuenta de que estamos frente a un arma de doble filo. No es sorpresa que la explotación laboral esté presente en Lumon. La vida en esa compañía es una dictadura, donde los empleados son manipulados para adorar a su líder y las actividades que vayan en contra de los intereses de los accionistas están prohibidas. Pero la persona que vive fuera de Lumon nunca podrá saber esto. Tal vez la persona de adentro quiera renunciar pero los jefes empleen distintos métodos coercitivos para prohibirles hacerlo. La persona que trabaja ahí solo existe dentro de su oficina y no puede salir, ya que cuando sale es otra persona.

 

Los debates de filosofía moral no se escapan de esta serie. Si bien actualmente en Occidente predomina la idea liberal de que cada uno debe poder hacer lo que quiera consigo mismo, en el caso de los trabajadores de Lumon, están creando a una nueva persona, independiente de sí mismos de toda manera menos la corporal. Una corriente filosófica que ayuda a analizar moralmente las acciones de los personajes es el antinatalismo, el cual considera la procreación como moralmente incorrecta. Según los antinatalistas, crear o destruir una vida requiere del consentimiento de la persona que vivirá o morirá. Esto es imposible en la procreación, por lo que la filósofa antinatalista de la Universidad de California en Los Ángeles Seana Shiffrin dice que existen cuatro factores que justifican que esta imposibilidad de obtener consentimiento es un problema. Primero, si la acción no se realiza (no se tiene un hijo), no hay un gran daño en riesgo hacia esa persona, ya que no existe y sigue sin existir. Segundo, si la acción se realiza, los daños sufridos por la persona creada pueden ser severos (el hijo puede sufrir profundamente en su vida). Tercero, la persona no puede escapar esta condición impuesta sin un costo alto (el suicidio es una opción dolorosa física y emocionalmente). Finalmente, el procedimiento de consentimiento no se basa en los valores de la persona que va a soportar esta condición impuesta.  Por ende, según Shiffrin y los otros filósofos antinatalistas, al no tener el consentimiento de la persona que nacerá, la procreación es inmoral.

 

Además, para los filósofos Gerald Harrison y Julia Tanner, si queremos afectar a alguien significativamente, pero no podemos tener su consentimiento, no lo deberíamos hacer. La única excepción es si así prevenimos mayor dolor a esa persona, por ejemplo, si le está cayendo un piano encima y la empujamos para salvarla. Sin embargo, para la procreación, estas acciones no cuentan, porque

A la hora de crear a la nueva persona trabajadora de Lumon, la persona extralaboral no sabe si sufrirá ahí o no. Sin embargo, ya sea en la procreación de un bebé o en la creación de una nueva identidad trabajadora, esta nueva persona sí o sí sufrirá en algún momento. Ya sean enfermedades, desastres naturales, accidentes, depresión, deudas, racismo, o el colapso ecológico, una persona nunca podrá estar completamente libre de sufrimiento. Por eso, para los antinatalistas es un acto de amor no tener un hijo. Esa es una acción desinteresada, ya que uno deja de hacer algo que quiere (tener hijos) para prevenir su futuro sufrimiento.

 

Puede sonar extremo, pero apliquémoslo al caso de Severance. La creación de la nueva persona trabajadora es irreversible, y la trabajadora nunca podrá renunciar desde adentro. Probablemente se va a pasar la vida entera sufriendo, su otro yo externo nunca lo podrá saber, ya que porque fuera del trabajo no tiene memoria de lo que pasa dentro de este. Entonces, ¿es moral crear a esta nueva persona trabajadora? Los guionistas, por medio de la cirujana Reghabi, nos plantean claramente este dilema moral: “Tal vez le encanta. […] Pero tal vez no. Tal vez sueña todos los días con abrirse camino a la superficie. Pero no lo sabrías. Nunca lo sabrás. Lo trajiste a este mundo sin su permiso, basándote en tu propio deseo de conveniencia emocional.

 

Otra razón central de la ética del antinatalismo, que no se discute en la serie, pero acá la pondré por razones informativas, es la lucha contra el cambio climático. El mayor impacto que las personas pueden tener en esta lucha es tener un hijo menos, de acuerdo con un estudio  de Environmental Research Letters compartido por el diario británico The Guardian . Escoger no tener un hijo en vez de tenerlo significa un ahorro de 58.6 toneladas de CO2 al año. Este ahorro es mayor que dejar de usar un automóvil, dejar de volar en avión, comer una dieta vegetariana, o reciclar.

 

Finalmente, no está de más aclarar que el antinatalismo no incita el asesinato. Sus partidarios creen que una persona no debe forzar a otra a una decisión sobre si su vida debe continuar o no, ya que necesitan consentimiento para esto. Además, esta corriente busca reducir el sufrimiento. Morir puede ser riesgoso y doloroso, y causaría dolor a los seres queridos del difunto.

 

Pero, ¿intentará algún personaje de Severance suicidarse?

Teniendo esta corriente filosófica en cuenta, denle una oportunidad a Severance en Apple TV+, y decidan por sí mismos si las acciones de los personajes son éticas o no.