Siria e Irak libres en el 2016, por Fabrizio Anchorena

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A inicios de esta década despertamos con el surgimiento y el positivismo con un grupo de ciudadanos entablando protestas democráticas en territorio africano y en algunos países de medio oriente. Primavera árabe que empezó a finales del 2010 en Tunes y se lograba expandir en el continente convirtiéndose en una única voz de la ciudadanía que terminaba represada por el Gobierno Nacional. Esta Revolución o Primavera Árabe era exitosa en determinados puntos del mapa geográfico; sin embargo, en Damasco la historia fue distinta: se transformó en una incontrolable, dolorosa y repugnante Guerra Civil, terminando con la vida de más de 200 mil personas en territorio Sirio y millones de refugiados.

Muchos creímos que lo sucedido en la Primavera Árabe era uno de los eventos más impactantes que estremecería esta década y en particular los ojos del mundo se indignaban por los constantes ataques del Gobierno de Bashar al-Ásad a la población siria. Terminaríamos con ese pueblo que emergió como el estado árabe más grande del anterior Imperio Otómano, ellos terminarían con su propio pueblo.

Mientras que los siros luchaban contra ellos mismos, acertada y tristemente el Estado Islámico (EI) se autoproclamaba un califato, digo ello porque el EI logró aprovechar esa desesperación y vació de autoridad para que en un inicio se consolidase para su posterior penetración en el núcleo duro de la sociedad siria.

El enemigo sirio dejó ser el sirio para entender que habían perdido control sobre su territorio y se enfrentaban a un ya expandido Estado Islámico. El mundo despertaba y medio oriente se alarmaba.

A mediados de julio de 2014, tras la retirada de tropas de los Estados Unidos en Siria, el Estado Islámico abarcó mucha fuerza y comenzó a captar a combatientes suníes. Este grupo musulmán de facción suní, extremista religioso ha logrado tomar control de ciudades emblemáticas y de mucha fuerza como Mosul y Raqa, para posterior destruir un Patrimonio Histórico para la Humanidad como lo fue la Ciudad de Palmira. EI ha establecido una imposición de impuestos de alrededor de US$600 anuales a los pobladores de las ciudades que tienen a su control, los perversos asesinatos que ocurren cotidianamente no son solo a personas ajenas al pueblo árabe, también a los creyentes musulmanes moderados o de la facción chií, además de las expulsiones a los cristianos. Apreciar las imágenes de lo que era y es Siria e Irak es desconcertante. Este autodenominado califato destruye cualquier tipo de paz y esperanza de vida por la construcción de una sociedad justa, la crueldad de su modo de vida destruye por completo el concepto de  Islam, ellos han creado su propia religión que busca una limpieza religiosa.

Este fin de semana el EI ha asesinado a asesinado a cinco “espías” del Reino Unido en Siria, alarmante situación que al finalizar el video se aprecia a un menor uniformado de combatiente del EI. Lamentablemente, esta situación ya perdió control, la ideología está entrando por los niños de lo contrario ellos terminan aniquilados como sucedió con más de 200 niños hace un par de meses.

Es frustrante y más de una y otra vez inentendible estas masacres y exterminio de la humanidad.

Esperemos que lo que viene sucediendo en esa parte del mundo pronto tenga un control, sin duda que un 2016 esperanzador y constructivo será con la eliminación de este y más grupos extremistas, no permitiendo un nuevo surgimiento y reivindicando a los miles de afectados.