Sobre Gladys Tejeda, por Eduardo Herrera

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Gran tragedia la que se anuncia en los medios de comunicación masiva por este – aparente – caso de dopaje de Gladys Tejeda.

Pregunto, entonces, ¿dónde quedan ahora los ‘ayayeros’ de siempre? Fatalmente en el Perú se ha vuelto tradición el subirse al coche ágilmente, cual combi en pleno recorrido. La ‘pontificación’ no es recomendable sobre todo cuando se trata de seres humanos; el error es una variable que siempre debe ser apreciada. Todos nos equivocamos.

Entonces el – también aparente – panorama es sombrío. Se viene el ‘apanado’ mediático, con invasión de opiniones, rumores y en fin todo el aderezo necesario para una gran sopa en donde la gran perjudicada es la persona. Así sucedió también con el nadador Mauricio Fiol.

Tan arriba estás, tan fuerte es la caída. Y acá nos hemos convertido en campeones, pero del olvido y de la ingratitud.

¿Qué toca hacer con estos casos? Comprender, escuchar y apoyar. No destruir, no juzgar, no ‘apanar’.

Este es el momento de subirse al coche.