Sobre la última encuesta de Ipsos Apoyo

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Después de ver las encuestas publicadas en el diario el comercio, que reafirman el descontento de la población con los partidos políticos y para ser mas precisos con la clase política desde mi punto d vista, considero es el reflejo de un país sin un sistema de partidos estructurado, con débiles partidos políticos en una sociedad fragmentada, donde el 43% creen equivocadamente que no se necesita de ellos para garantizar la democracia, otro 43% felizmente que no se siente representado, pero saben que los necesita, pero con un 66% que así tuviera el tiempo para hacerlo no participaría de ellos; todo esto me recuerda nuevamente a un Eric Hoffer que nos avisaba sobre “que fuéramos muy cuidadosos cuando las esperanzas y los sueños andan sueltos en las calles, generalmente preceden algún tipo de desastre social”.

Aunque para muchos estas cifras podrían anunciar la desaparición de los partidos políticos, y otros trataran de buscar culpables en los 90s, yo no debatiré con el pasado aquí, sino por el contrario procuraré lidiar con la mirada al futuro de los partidos políticos; para mi existe una paradoja en este momento de debilidad, donde los militantes inmersos en estas instituciones, que reconocen la necesidad de un verdadero cambio, tienen la posibilidad de generarlo con mayor facilidad y probabilidad de éxito, ya que las instituciones no se encuentran a las alturas de las circunstancias y en su mayoría viven de espalda a esta realidad, según la percepción del pueblo como lo demuestran estas estadísticas.

Podrán existir diferentes formas de expresión de los partidos políticos que pueden ser erróneas, pero sin esto significar su extinción; por ejemplo, considero que ya se termino el tiempo de continuar con los viejos partidos de masas solo presenciales en su accionar, con miembros leales a los múltiples fines que satisfacían intereses diversos y articulados directamente, la misma fragmentación de la sociedad genera que la representación sea mas segmentada, donde la era de información viene cambiando incluso los modos de la acción misma de la política, sin intermediarios, ya que se tiene acceso directo al protagonismo virtual de la acción política y se puede estar informado en tiempo real, y lo cual genera que el ciudadano perciba equivocadamente como innecesario a un partido político, por todo ello se debe girar a una representación partidaria adherente, con el apoyo de organismos autónomos especializados en sus diversas necesidades y siendo canalizados ante los partidos políticos y posteriormente al Estado, para mayor eficiencia en la representación de la sociedad civil; nos encontramos con partidos políticos nacionales en decadencia, por la actual concepción, ajena a la realidad y por ello debemos preocuparnos en refrescarlos para hacerlos acordes a su espacio y su tiempo, sin ello significar dejar de mantenerse leales a sus principios.

Las nuevas canteras de la clase política deben ponerse de acuerdo, pensar en como mejorar esta relación de la sociedad civil con los partidos políticos con concertaciones y aliados, encontrar la verdadera representación ciudadana, con el fortalecimiento de la democracia interna partidaria y finalmente reflejada en la del país, garantizar los liderazgos políticos de alta capacidad moral y técnica que la sociedad realmente busca en la clase política y dejando en claro que no es el concepto “partido político” lo que rechazan, sino al mal uso de estas instituciones, que deberían estar al servicio del pueblo eficientemente y en sintonía con la realidad.

La semilla de la necesidad de partidos políticos del ayer, con el talante de la clase política con el debate alturado y de la honestidad garantizada, esta plantada, una nueva promoción de cuadros preparados con capacidades técnico-políticas está comenzando a dar raíces y dependerá de estos en un futuro no muy lejano, se entregue los frutos para la democracia y un sistema de partidos que nuestro país tanto necesita, este es el clamor del pueblo que se refleja en estas encuestas y las nuevas promociones de la clase política deben estar a la altura.

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