¿Somos capaces de comprar mandarinas peladas? por Alfredo Luna Victoria

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Hace poco en algunas universidades de Lima se entregó muestras de Practifruta, un producto un poco peculiar.  La muestra consistía en una mandarina pelada dentro de un empaque plástico trasparente. A simple vista uno podría pensar ¿Qué clase de loco sería capaz de comprar un producto tan innecesario?

Las respuestas no se hicieron esperar. La campaña despertó la indignación de miles por redes sociales. Su precio superaba al regular de la unidad de mandarina en los mercados.  Los cibernautas no sólo expresaron su rechazo a la marca, sino defendieron y promovieron la cáscara, el precio, el sabor y sobre todo la practicidad natural que tiene en sí la mandarina.

Felizmente esto sólo fue parte de un anticampaña promovida por Procitrus, para promover el consumo de productos naturales. La marca es ficticia. Nunca existió. Sin embargo ¿Qué tan lejos estamos los peruanos de adquirir estos tipos de productos estrafalarios?

Hace poco un conocido supermercado peruano fue criticado por vender paltas abierta empaquetadas. Las críticas fueron igual de masivas y generaron incomodidad en varios consumidores. Estas se centraron en el excesivo e innecesario uso del plástico, en una época donde se exigen medidas para revertir las enormes cifras de la contaminación ambiental.

¿Es un valor agregado este tipo de presentación en productos como la mandarina o la palta? Siempre hay con cojo para un descosido. Pero no nos tomemos tan a pecho la frase y pelemos nuestras mandarinas.