Somos libres, seámoslo

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Después de los últimos acontecimientos terroristas contra el equipo de la revista Charlie Hebdo, el mundo entero a través de las redes sociales hizo expresar sus emociones, sentimientos y puntos de vista, criticando y rechazando este tipo de actos por atentar contra la libertad de expresión. Pero de la misma manera surgieron opiniones desde la otra esquina alegando que tampoco se puede insultar deliberadamente a una religión o creencia sin esperar cierta reacción o molestia de parte de los afectados u ofendidos.

Para condimentar el asunto, nuestro hilarante Ministro del Interior junto a la DIRCOTE y la Procuraduría Antiterrorismo del Ministerio de Interior decidieron investigar y denunciar la obra teatral “La Cautiva” por supuesta apología al terrorismo. Las reacciones no se hicieron esperar y de esta manera surgió y se extendió hasta ahora en las redes un debate acerca de la libertad de expresión y cuáles son los límites de esta.

Cuando hablamos de libertad partimos de un principio básico y ese es que tenemos la facultad de poder expresar o hacer lo que queramos siempre y cuando no dañe o vulneré los derechos y la integridad física o mental de otros. Y es esa la delgada y difusa línea que muchas veces se cruza ¿hasta dónde lo que digo afecta o daña a alguien más? ¿Hasta dónde lo que expreso es “cómico” y cuando pasa a ser ofensivo?

Acá tenemos 2 casos que involucran libertad de expresión pero que también desencadenan puntos de vista diferentes. Charlie Hebdo fue un homicidio producto de la reacción de un grupo de radicales extremistas que consideraron “justo” matar ya que habían ofendido sus creencias (cosa que considero si se hizo) pero la reacción no se justifica, lo que tenemos que entender es que son 2 formas de actuar que estuvieron mal, una peor que la otra: burlarse de las creencias de un grupo de personas y reaccionar con un atentado de esa naturaleza.

El caso de “La Cautiva” parece una broma de mal gusto y es que este si es un atropello claro y directo no solo a la libertad de expresión sino a todo el actuar artístico y a cualquier manifestación de este tipo. Si, la obra toca temas crudos y reales acerca de la época del terrorismo y muestra tanto el abuso de los militantes de Sendero como de las Fuerzas Armadas pero de ahí a tomarlo como apología y querer censurarlo es casi enfermizo.

Ser libre es ser consciente que los demás también lo son y que al igual que uno tienen derechos y deberes. El poder expresarnos acerca de diversos temas es lo que hace que diferentes medios como este aporten al juicio de las personas, si se empieza a censurar expresiones artísticas que abarcan una perspectiva diferente de lo que normalmente sabemos y que aportan no solo a la conciencia si no a la historia del país entonces caemos en la manipulación de la libertad individual y en el sesgo de juicio.