Son “sólo” cuestiones semánticas

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En los años duros del terrorismo en Alemania, cuando la RAF (Rote Armee Fraktion) secuestraba y asesinaba, la prensa los llamaba la “Baader-Meinhof-Bande” (la “Banda Baader Meinhof”, por sus dos fundadores Ulrike Meinhof y Andreas Baader). Luego, cuando los vientos cambiaron algo y con el post-68 entró una cierta comprensión no por sus métodos pero sí por su trasfondo de crítica al Estado etc., algunos medios empezaron a llamarlos “Baader-Meinhof-Grupo” (“Grupo Baader-Meinhof). Y se organizó un gran debate semántico. Como si la denominación “Grupo” no implicara la misma valoración moral que “Banda”. ¿Sólo una cuestión semántica?
En esos mismos años, esos mismos medios empezaron a cambiar también otro consenso lingüístico que existía hasta entonces: a la parte de Alemania que se había constituido como Estado comunista y formaba parte del Pacto de Varsovia, se le denominaba la “así llamada República Democrática Alemana” (para que quedara claro que lo de “democrática” sólo lo decían ellos, pero en verdad no lo era) o, simplemente, el nombre se ponía entre comillas. Con lo que se indicaba una distancia crítica. Pero eso: más adelante algunos medios ya quitaron lo de “así llamada” o las comillas. ¿Sólo una cuestión semántica?
Eso sí: el gobierno de la República Federal de Alemania y su diplomacia se cuidaron siempre de protestar cuando, en español, alguien hablaba de “República Democrática de Alemania” o de “República Federal Alemana”. El uso oficial era: “República Federal de Alemania” (la Alemania Democrática) y “República Democrática Alemana” (la no democrática). Igualarlas en la denominación suponía también equipararlas de cuanto a su legitimidad y sus características. Así lo entendía el gobierno federal. ¿Sólo una cuestión semántica?
Ahora tenemos al “Estado Islámico”, al que hemos concedido honores de “Estado”, porque simplemente ellos se denominan así. ¿Sólo una cuestión semántica? Un “Estado” es una cosa muy seria (al menos, en teoría), uno de los grandes conceptos de la Edad Moderna, uno de los grandes cambios de paradigma que configuran nuestra vida de forma completamente distinta a lo que podía ser la vida en épocas pre-modernas. ¿Y hemos de conceder ese honor a un grupo (o banda) de terroristas de la más salvaje calaña? Si es un “Estado”, podemos estar en una “guerra”, porque la guerra se desarrolla entre Estados o coaliciones de Estados. Pero esto no es la guerra: es la lucha de unos Estados contra unos terroristas. Y las reglas son totalmente distintas: a los combatientes en una guerra se les aplica un derecho específico, regulado también por convenciones internacionales (la de Ginebra, por ejemplo), convenciones que, por supuesto, esos terroristas para nada respetan (las ejecuciones sumarias, las vejaciones de prisioneros, la crueldad son incompatibles con ellas; claro que en guerras de los últimos años hemos visto que Estados serios y consolidados contravenían estas disposiciones, pero -al menos- en muchos casos, los responsables de esas vejaciones han sido llevado a juicio).
No quiere decir esto que por ser terroristas se pueda, por ejemplo, legitimar la eliminación selectiva de sus líderes: el procedimiento, ya habitual, de disparos desde drones o desde artillería a distancia de muchos kilómetros plantea muchos problemas éticos y es un debate que no ha sido desarrollado suficientemente, pero la lucha contra el terrorismo sin duda tiene unas características muy distintas de las de un conflicto bélico.
Y luego está el conflicto en Ucrania. ¿Estamos ante una guerra? Es curioso: Putin se ha sentado a negociar con Merkel y Hollande, por una parte, y con ellos dos y el jefe de Estado de Ucrania, por otra. ¿Está con ello reconociendo que está involucrado en ese conflicto? Porque hasta ahora Rusia lo ha negado: en todo caso, está apoyando a unos rebeldes. Ahora, con su presencia en las negociaciones (en las que no está presente ningún líder de los rebeldes), parece que se escenifica ante la opinión pública mundial que se trata de un conflicto con la intervención de dos Estados. ¿Hemos olvidado que se trata de un Estado que invade otro? Una invasión es algo muy distinto que una guerra: es el inicio de una guerra, sí, si realmente reconocemos que Rusia es algo más que un “amigo de los rebeldes”, pero su origen es claro. Recuérdese lo que sucedió cuando la Alemania de Hitler invadió Polonia… Nadie quiere empezar de nuevo una gran guerra. Y es muy posible que de las negociaciones salgan algunas concesiones a Putin, como único medio para parar ese terrible conflicto. Pero al menos la “batalla semántica” debería quedar claramente establecida.

PD: El viernes 6 de febrero, la prensa traía la noticia de que en La Libertad sicarios habían matado a un matrimonio que, en plena calle, intentó defender a su hijo de 17 años, a por el que venían los sicarios. El sábado 7 de febrero, la prensa hablaba de que asesinan a padre de familia para robarle su mototaxi en Sullana. En Paiján, un mototaxista muere disparo en la cabeza dos supuestos pasajeros. En Chugáy, el conductor de un camión recibe un balazo en la cabeza por resistirse a un asalto; también muere. El sábado 7 de febrero decido no seguir leyendo el periódico en esta semana. Por favor, cinco minutos de silencio. ¿Existe el Estado?