¡Tiempo de conversiones!, por Alfredo Gildemeister

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De niño, mi madre me regaló unos libritos en donde se narraba la vida de diversos santos. Entre los santos que más me sorprendieron estaba San Pablo y su repentina conversión, cuando siendo un fariseo perseguidor de cristianos, galopaba hacia la ciudad de Damasco con cartas que lo autorizaban a perseguir a los cristianos de esa ciudad y fue repentinamente derribado de su caballo por una luz. El resto de la historia ya la conocen ustedes pues luego de ese episodio, Saulo de Tarso se convierte al cristianismo, haciéndose bautizar bajo el nombre de Pablo. Luego de su conversión, muchos cristianos aún le temían, recordándole que en sus épocas de perseguidor y fariseo, había sido muy cruel con los cristianos, habiendo participado inclusive en el martirio de San Esteban, primer mártir de la cristiandad. Otra conversión que también me impresiona era la de San Francisco de Asís, el cual luego de una vida licenciosa, frívola, de mujeres y juergas, se convierte y funda la orden franciscana. Sus amigos compañeros de fiestas y jaranas no lo podían creer y no lo reconocían, pues era completamente otra persona. El mismo San Agustín, siendo uno de los más grandes intelectuales de la cristiandad y luego de una vida licenciosa y frívola, se convierte al cristianismo, habiendo tenido un hijo inclusive con una de sus mujeres. Todos se convirtieron dejando sus vidas pasadas a un lado. Podría seguir con un largo listado de santos y santas que pasaron por el mismo proceso, como Santa Catalina de Siena, Clara de Asís y tantas otras mujeres conversas, que la lista se haría interminable.

¿A qué viene todo esto? Pues que en las últimas semanas se han comenzado a apreciar en el Perú un extraño fenómeno de misteriosas conversiones de diversos conocidos y hasta cuestionados personajes políticos que, al parecer, habrían pasado o estarían pasando por un intensivo proceso de “profunda” conversión, dejando o inclusive, desconociendo sus vidas pasadas. Antes de analizar este fenómeno con mayor detenimiento, debemos señalar el significado del término “conversión”. De acuerdo con el Diccionario de la Real Academia Española, el termino conversión significa: “acción  y efecto de convertir o convertirse” y el término “convertir” significaría: “Mudar o volver una cosa en otra”. ¿A qué se debe este extraño y misterioso proceso de conversión en diversos conocidos políticos peruanos? Pues que estamos entrando a la recta final para la determinación de las planchas presidenciales así como de las listas que candidatos al Congreso. El plazo para inscribir las planchas presidenciales vence el próximo 11 de enero de 2016, pero el plazo para elegir las planchas vence el 21 de diciembre de este año, por lo que al interior de los partidos políticos, se está acelerando el proceso de “democracia” interna para elegir las planchas de candidatos a la presidencia y vice presidencia de la República. Cabe mencionar que la inscripción de candidatos al Congreso y al Parlamento Andino vence el 10 de febrero de 2016. Con estas fechas ya muy próximas, muchos conocidos personajes de la política peruana que desean ser candidatos a la presidencia han sufrido –y aún se encuentran sufriendo- proceso de conversiones repentinas al mejor estilo de San Pablo o de San Francisco de Asís.

Efectivamente, algunos partidos políticos ¡Ya tienen sus candidatos a la presidencia! ¡Oh maravilla! ¿Y a que no adivinan quiénes son? ¿Nombres ilustres? ¿Nuevos personajes, gente joven? ¿Viejos a la tumba y jóvenes al poder? ¡Nooooo! ¡Son los mismos viejos candidatos de siempre! Efectivamente, luego de un “democrático” proceso de selección, y luego de haber sido “candidatos únicos” (¿impuestos obviamente?), tanto el Apra como Perú Posible ya tienen sus candidatos a la presidencia de la República y ¿A que no adivinan quiénes son?: Alan García y Alejandro Toledo respectivamente. Lo mejor del caso es que cada uno de estos candidatos se presenta como se diría hoy en día, “reinventados” “recicladitos” y renovados, nuevecitos, ¡Son chibolos rejuvenecidos! ¡Como si fuera su “primera vez”! ¡Milagro! ¡Son otros! Igualmente en el partido Alianza para el Progreso nuevamente aparece el mismo candidato renovado, un Cesar Acuña “reciclado” podría decirse, luego de unas democráticas “elecciones internas”. Y finalmente el partido “Peruanos Por el Kambio” tiene a Pedro Pablo Kuczynski como su candidato natural y único. En los demás partidos, la pugna –por no decir peleas a navajazo limpio- continúa a todo meter. A modo de ejemplo, en el PPC acabamos de ser testigos de la guerra a muerte y a cuchillada limpia, entre dos facciones dentro de este minipartido, en donde el proceso de conversión ha empezado a afectar a una Lourdes Flores la cual quiere borrar su pasado de candidata perdedora por ley natural e insiste en presentarse por enésima vez. ¡Toda una prueba de perseverancia! Mientras que en Fuerza Popular, Keiko Fujimori lucha por desligarse de un pasado sombrío pues la sombra de su padre la persigue por doquier. ¡Conversiones masivas!

Como se puede apreciar, todos los candidatos o precandidatos a la presidencia se encuentran, con sus más y sus menos, viviendo un extraño y misterioso -¿sobrenatural?- proceso de conversión, a fin de presentarse como si se tratara de un automóvil nuevecito luego de su segunda o tercera bajada de motor. Nadie recuerda su pasado oscuro, ni sus errores o actos controvertidos -ya sean de orden político, familiar o moral- ni nada que se le parezca. ¡Ese era otra persona! ¡No se confundan! Hoy los candidatos que a la fecha se van perfilando para la presidencia de la República, son “otros” así entre comillas, pues han vivido un proceso de conversión profunda en donde el pasado quedó atrás -no interesa a todo efecto- y cuentan con el desmemoriado pueblo peruano y su clásica amnesia política en donde el pasado ya fue, pasó y a lo mejor, nunca ocurrió, ni se acuerdan.

De allí señores que, antes de votar o subirse al carro político de algunos de estos “conversos”, sea recomendable urgentemente analizar el pasado político de estos candidatos “convertidos” que se presentan como si ellos no tuvieren la culpa de nada, con una mirada de santa inocencia al mejor estilo del gato con botas de la película “Shreck”. Hay que estar atentos a todo pues de ello depende el futuro próximo de nuestro país. Cabe mencionar que los teólogos aún no encuentran explicación alguna a este extraño -¿espiritual?- y misterioso fenómeno de “conversión” en nuestros políticos candidatos, de presentarse como santos inocentes, humildes y buenos, libres de toda culpa. Lo que sí han señalado es que en todo caso, recomiendan en alguno de ellos, un exorcismo urgente y profundo… ¡Más vale prevenir que lamentar! ¡Vare reto Satanás!