Transporte público poco atractivo, por Victor Avendaño

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Lo ocurrido el pasado martes en las estaciones del Metropolitano de Cercado de Lima y de la Vía Expresa de Paseo de la República nos ha motivado a la reflexión en torno a lo precario y deficiente que puede ser el sistema transporte público en Lima. Desde hace años, el sistema BRT, más conocido en Lima como el Metropolitano había traído esperanzas a los limeños en procurar descongestionar las principales vías de la ciudad, en aras de llegar no solo rápido a sus destinos, sino, también en  afianzar la calidad y decencia de un transporte público atractivo hacia los usuarios al margen de las clásicas combis de empresas cascarón. Sin embargo, las circunstancias en la actualidad han cambiado, debido a que Lima presenta cada vez un crecimiento poblacional desordenado; lo que explica el porqué de una alta aglomeración de usuarios, desencadenando en horas largas de espera, en donde priman las disconformidades y grescas en las estaciones, respecto a este sistema alternativo público. Es cierto, que ningún sistema es perfectible en su razón de ser, pero ello no significa que pueda mejorar.

Colocar y pensar en la gente, en primer lugar, como el centro de atención en las mejoras de un sistema de transporte público digno, atractivo eficiente y sostenible, entonces, permitirá el procurar una ciudad más compacta, bajo un esquema de trabajo armónico y conjunto entre el Ministerio de Transporte y la Municipalidad de Lima, además de ahora estar presenta la ATU, en el que se apueste por la reducción de la superposición de rutas, causantes no solo de la congestión en las vías alternas, sino que además media los accidentes de tránsito y la contaminación ambiental y sonora.

De otro lado, hoy la sociedad cumple un rol decisivo al observa que se le ofrezca y garantice un transporte público que le permita fundamentalmente cubrir dos de sus expectativas, llegar rápido a sus centros de labores y/o estudios y, además, el costo de los pasajes a un precio módico y accesible. No obstante, en el caso del Metropolitano, pese a que aún no se ha presentado una convulsión social en Lima por la constante alza de precios en las tarifas, la gente ha seguido optando por el servicio a regañadientes, con tal de satisfacer sus necesidades, como ya se indicó, aún existiendo los motivos antes descritos.

Frente a ello, Lima se expande cada vez más horizontalmente, siendo este un indicador que influye directamente en el desarrollo de la ciudad y, peor aún, si es que no se apuesta por la mejora de la calidad de vida de las poblaciones. Seamos conscientes, que hoy el mercado se mueve más por una falsa competitividad de afluencia en el sistema de transporte, enfocado más en las tarifas, en lugar de priorizar la calidad, seguridad y eficiencia para y por los usuarios.

En ese sentido, es necesario, que las autoridades públicas comprendan al transporte público en su conjunto como la pieza imprescindible que parte de las necesidades diarias de la ciudad, en el marco de apostar por una ciudad más inclusiva y sostenible a largo plazo. Pues bien, el agilizar y procurar políticas públicas que busquen priorizar por planes de transporte urbano público pioneros, permitirá que priorizar el sistema de servicio de transporte público por encima del privado, buscando como objetivo el mitigar las emisiones de gases de carbono de los medios de transporte en la ciudad.

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