Tres Locuras

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¿Alguien escabulló algún narcótico en mi comida o en verdad Venezuela ha sido elegida como parte del Consejo de Seguridad de la ONU? Hablando de locuras esa es una de la más grande del año ¿Cómo es posible que una dictadura caribeña que atenta flagrantemente contra la democracia sea parte de una de las ramas de decisión más importantes de una organización que supuestamente tiene como objetivo garantizar los derechos humanos y la democracia en el mundo? ¡Es un desvarío absoluto! Y todo es peor cuando uno se entera que esto sucedió con el apoyo de 181 naciones. Quizá el mismo pajarito psicodélico que conversa esquizofrénicamente con Nicolás Maduro fue convenciendo a cada uno de los votantes, entre los que está nuestro país. No sé, en este mundo de locos todo es posible. Pero estese tranquilo no es un miembro permanente.

¿Soy el único al que le sigue preocupando la propagación de la metástasis chavista? Chávez llevá muerto más de un año y Maduro cumplirá en Abril del próximo su segundo año de mandato ¿Por cuánto tiempo seguirá esto? ¿Por cuánto tiempo nuestro país y cierta parte de la comunidad internacional seguirán saludando sonrientes la tiranía de una ideología opresiva?

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Luego del asesinato de un hombre en el restaurante El Rincón Gaucho dos tristes declaraciones brotaron de las más altas esferas gubernamentales. Primero el extravagante ministro del Interior Daniel Urresti dijo que los delincuentes son los que deberían preocuparse por el sicariato y no la población y luego, con la elocuencia que lo caracteriza, el Presidente de la República aseveró que la culpa del sicariato la tiene nada más y nada menos que la globalización. Veámoslo por partes:

Señor Urresti: Personalmente sí me preocupa muchísimo estar comiendo con mi familia en un restaurante y que un sujeto motorizado vacíe de un balazo la cabeza de otro sujeto, me preocupa porque no sólo corro el riesgo de ser herido (o matado) por una bala perdida como sucedió con el dueño del restaurante, que por cierto sin ser un criminal fue perjudicado, sino que los pequeños de mi familia corren el riesgo de ser marcados de por vida por una atrocidad llevada a cabo en plena luz del día. No se pase Señor Ministro, el sicariato es un asunto que nos preocupa a todos y ese tipo de declaraciones parecen indicar que usted no le da al asunto la importancia que merece.

Señor Humala: Su declaración con respecto a la globalización me recuerda de cierta manera a la que hizo Evo Morales sobre a la ingesta de pollo y la homosexualidad (y a la calvicie también). Sepa señor Humala que le agradezco infinitamente que evite lanzar comentarios ‘científicos’ como los que hace el presidente boliviano, pero sepa también que el sicariato en nuestro no es culpa de la globalización. La culpa la tiene nuestro precario sistema policial, que está desprovisto del equipo adecuado y lleno de efectivos corruptos y dispensables y la culpa de que esto persista la tiene usted y el ministro del interior que hasta ahora no ha hecho mucho para cambiar la situación (Solo hablar sandeces)

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¿Sabía usted que un grupo de amantes de los animales lanzaron fuertes vítores de protesta por el sacrificio de un perro que se temía podía propagar el ébola? El animal era Excalibur, el perro de la enfermera Teresa Romero, la primera persona europea contagiada con la letal enfermedad ¿No les parece inverosímil? Aparentemente hemos llegado al pico máximo de la frivolidad y la estupidez, gente gastando energía y tiempo en una causa que de ser exitosa (aparte de salvar la vida del perro) pondría en riesgo la vida de muchos seres humanos, sin mencionar que se tendría que invertir mucho dinero en aislar a un animal en vez de invertirlo en los esfuerzos para combatir esta nefasta enfermedad. Oiga, soy el primero en reconocer que es una lástima que el perro haya tenido que morir, me gustan los animales, en especial los canes pero como cualquier persona con un ápice de criterio estoy consciente de que la vida de un ser humano es considerablemente más valiosa que la de un animal.

Mire, usted puede protestar por la causa que le parezca, está en su absoluta libertad, pero dele valor a su tiempo y a su esfuerzo, salga a las calles a reclamar que el Estado de mejor educación a los que la necesitan, marche con pancartas para exigirle a la comunidad internacional que se focalicen más esfuerzos para salvar a la gente con ébola en África, póngase la mano en el pecho y salga a defender la existencia de tantas criaturas inocentes que son arrebatadas de la vida sin llegar siquiera a ver la luz del día. Como le digo señor amante de los animales, siéntase libre de protestar por lo que quiera, sin importar lo ridículo que pueda ser, vaya a llorar afuera de las arenas de toros, haga lo que quiera, pero le pregunto ¿No sería mejor salvar primero nuestra humanidad?

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