Tres razones para un 3% por los próximos tres años

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El buen desempeño económico de nuestro país en los últimos años se ha debido, entre otras cosas, a tres factores: (a) la fuerte demanda y altos precios de los metales debido al buen momento de la economía china; (b) la política expansiva de EE.UU., que favoreció al Perú a través de un dólar barato y tasas de interés históricamente bajas; y (c) un gobierno que permitió que proyectos de todo tipo se ejecuten sin retrasos (al margen, claro está, de todos los cuestionamientos y denuncias al respecto). El actual gobierno no tiene control sobre las dos primeras razones pero sí sobre la tercera.

Tras el nombramiento del nuevo primer ministro chino, Li Keqiang, se determinó que el objetivo de crecimiento del PBI sería alrededor de 7.5% y que las políticas expansivas se limitarían a ciertos sectores de la economía, por lo que no serían tan potentes como las implementadas en la crisis de 2008-2009. Durante dicha crisis las políticas contracíclicas incrementaron la capacidad de producción de muchos sectores, entre ellos el sector construcción, e inundaron el país con facilidades de créditos a través de lo que se conoce como el shadow banking. Como resultado, actualmente existe una sobrecapacidad de producción en sectores como el siderúrgico, por ejemplo, así como los famosos pueblos fantasma. En síntesis, el gobierno chino no va a reactivar la economía sino que buscará que ella misma se equilibre y que las industrias ajusten su capacidad instalada. Para nosotros, en el Perú, esto significa que los precios de los metales se mantendrían en los niveles actuales o incluso podrían bajar más.

En segundo lugar, la Reserva Federal de EE.UU (Fed), que es el Banco Central de dicho país, finalizó hace poco su política monetaria ultra expansiva (el Quantitative Easing o QE) debido a que la economía norteamericana estaría mostrando signos de recuperación sostenible. Esta es una de las principales razones por las cuales el dólar se ha venido fortaleciendo frente a la mayoría de monedas, en especial las de Latinoamérica. Además, la Fed anunció que podría subir la tasa de interés durante el 2015 (existen incluso economistas que creen que dicho incremento podría darse antes de fin de año). En este sentido, el dólar seguiría subiendo respecto al nuevo sol, al igual que las tasas de interés a nivel mundial. Esto es fácil de comprobar: basta con ir a cualquier banco y comparar las tasas de interés hipotecarias actuales contra los niveles de las mismas en 2009 o ver en cuánto ya está el tipo de cambio.

Finalmente, en nuestro país acabamos de elegir nuevos gobiernos locales, los que concentran casi dos tercios del presupuesto nacional. Lamentablemente, siempre hay una curva de aprendizaje que éstos deben recorrer, tiempo en el cual el gasto público estará relativamente estancado, a lo que se suma el hecho de que hay varios gobiernos regionales cuyas cuentas han sido congeladas por denuncias de corrupción. Asimismo, considerando que 2015 y 2016 serán años de campaña electoral y ésta podría ser muy disputada, tanto los problemas de gestión a nivel regional como la incertidumbre en cuánto al próximo gobierno central generarán ruido que desincentiva la inversión privada .

De esta forma, llegamos al 2017 con los gobiernos locales y regionales ya con experiencia y ejecutando sus proyectos de inversión, aunque con el gobierno nacional aún en medio de su propia curva de aprendizaje. Estos dos años desperdiciados, además del presente, probablemente verán un crecimiento de 3% en el mejor de los casos. Sin embargo, todo esto sería distinto si el actual gobierno se pone el país al hombro y comienza a sacar adelante los actuales proyectos de infraestructura sin mayores retrasos y elimina cualquier tipo de ruido político innecesario, lo que permitiría que el crecimiento de la economía se acelere.

En resumen, dos de los tres factores que determinaron en gran parte el crecimiento económico de nuestro país no tienen perspectivas positivas. La economía china seguiría creciendo a las tasas actuales y el dólar seguiría subiendo al igual que las tasas de interés. En este sentido todo depende del gobierno actual.

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