Un desafío para la SUNAT

560

La Sunat ha requisado mercadería pirata por diez millones de soles aproximadamente, a un centenar de vendedores informales de películas, series televisivas e interpretaciones musicales; y ha presentado el operativo como un éxito de la justicia tributaria. No es la primera vez que lo hace.

Los afectados han informado a la opinión pública que han hecho varias propuestas de formalización legal, laboral y tributaria, con el fin de salir de la ilegalidad sin afectar el presupuesto doméstico de sus familias, pero al parecer no han sido escuchados.

¿Quién se ha beneficiado con la requisa, porque al fin y al cabo los millones de consumidores limeños y chalacos somos de alguna manera cómplices del sector intervenido por la Sunat? ¿Qué papel ha jugado el sector cinematográfico, televisivo, de venta de servicios de cable, y demás operadores del mundo real y digital, que de alguna manera se mueven en el mismo horizonte?

¿Cuál ha sido el incentivo pecuniario y laboral que han recibido los funcionarios de la Sunat encargados de la “investigación” y “operación” de reducir a escombros el negocio de venta de discos informales? ¿El gobierno promotor del aparato productivo peruano, de la exportación e importación de videos, del turismo artístico, del cine peruano, etcétera, ha elaborado algún plan, programa o estrategia para afrontar el reto que significa la demanda masiva de la mercadería requisada?

La economía informal desarrollada al margen de los causes formales establecidos responde a la necesidad de llevar a cabo una actividad productiva, para atender a la supervivencia de los que la realizan. Quienes hacen ese trabajo apelan a una ética de supervivencia local, que debe formalizarse con la ayuda de las autoridades, para legitimar su labor profesional. En este punto me identifico con los principios formalizadores que han hecho famoso a Hernando de Soto.

La labor política de legisladores, gobernantes y jueces debe ser prioritariamente positiva, encaminada al bien común y al bienestar general, aunque lo fácil sea ir con un juez y un policía a rompa puertas y armarios sin más ni más. Salvo mejor opinión, como decía en sus notas el recordado Manuel Aguirre Roca, gran jurista, periodista y magistrado.