Un genocidio imaginario, por Víctor García Belaunde

«Acostumbrados como estamos con las falsificaciones históricas, el único fin que tienen los que inventaron este “genocidio” es el de desprestigiar al único ícono de la política peruana reciente.»

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El internet se ha manifestado como la revolución de la información a nuestra sociedad, contribuyendo a que el conocimiento se explaye y sea más asequible a las grandes mayorías. De ese modo también por el mismo medio electrónico, aparece el engaño, el embuste y la mentira; y usando el medio para desinformar, con propósitos ya sea político, de diversión o por cautivar a un público ávido de conocimientos, distorsionando o falseando los acontecimientos reales.

LO QUE SE DICE HOY

Desde hace un tiempo se ha contado algo “que los libros no dicen” y obviamente que nunca lo dirán, porque un libro responde a un autor y no a anónimo. En estos nuevos dichos se ha “descubierto” que en el primer Gobierno del arquitecto Fernando Belaunde Terry ocurrió un acontecimiento sin precedentes en nuestra historia, atribuyendo a nuestro ex mandatario el dar la orden “personalmente” de asesinar a la etnia matsé de nuestra selva, lanzándoles napalm con aviones de la Fuerza Aérea Peruana y con ayuda de helicópteros norteamericanos que bombardearon una extensa zona para que por allí pueda construirse la carretera marginal.

Además de toda esa historia “no conocida” recién hasta el año 2008 aproximadamente, se asegura que este genocidio contra la etnia matsé, era fomentado por el texto “La Conquista del Perú por los Peruanos” que escribiera Belaunde y que es un libro que forma parte de los cimientos doctrinales del partido Acción Popular que lo llevara dos veces al poder.

Otra de las formas trastocadas de este tinglado, se basa en que Belaunde era un hombre que solo quería sacar los recursos de la selva sin tener un plan de desarrollo y que la extracción de los bienes sea para obtener una riqueza del momento ocupando tierras de comunidades indígenas.

Todo esto se pone a la luz después de la muerte del arquitecto Fernando Belaunde y se pretende hacer pasar por una historia oculta para no menguar la memoria de un mandatario que siempre ha pasado por honesto y que sus proyectos de desarrollo en nuestra selva donde gozó de mucha popularidad, realmente se encuentran manchados por el genocidio.

LAS FUENTES DE UNA HISTORIETA

Para todo esto, los escritores y comentaristas que pretenden hacer pasar su imaginación como un hecho histórico se basan en el antropólogo italiano Stefano Varese quien lo había denunciado en su libro “La Sal de los Cerros” y en otras de sus publicaciones; así también se hace creer que todo está narrado en la Revista Caretas del 13-23 de abril de 1964.

Consultadas las principales fuentes, Stefano Varese, no denuncia ningún genocidio en su libro “La Sal de los Cerros”, y en su apéndice menciona a Belaunde diciendo “Durante el Gobierno de Presidentes como Ramón Castilla y Nicolás de Piérola se reactiva la expansión de la frontera interna y toma cuerpo lo que podíamos llamar “la mística de la conquista de la selva” que fuera revivida, un siglo más tarde, por el ex presidente Fernando Belaunde”. (Varese, 1973: Págs. 347 y 348)

Han habido personas que no se dejaron sorprender por estos falsos estudios, y al demostrar que Varese no dijo lo que supuestamente acusa, los responsables de las denuncias de genocidio se van a otros temas que él mismo antropólogo supuestamente dice, y que lo ha manifestado en otros escritos, como la revista Amaru de 1967, la cual no se conoce ejemplar en original y, si, una transcripción aparecida en 2012 en internet en un enrevesado lenguaje nada parecido al de “La Sal de los Cerros” (texto que debemos recordar fue publicado por primera vez en 1968). En esta transcripción dice: “Hace muy pocos años se utilizó una técnica moderna para exterminar una tribu entera del alto río Tapiche. Los aviones bombardearon hombres, niños y mujeres contra los cuales un pequeño inversionista y funcionario elegido, había levantado una acusación. La aviación militar acudió en defensa de la “civilización” llevando uno de sus símbolos: las bombas. La tribu que fue exterminada tenía la culpa de encontrarse en el camino del progreso y en el camino de los intereses de un “civilizado”.

Siendo el libro “La Sal de los Cerros” un texto de investigación y de historia de los peruanos de la Amazonía, cómo es posible que Varese no lo haya consignado en su estudio este hecho y más bien proponga a Belaunde –como ya lo hemos visto- uno de los hombres que se preocupó por el desarrollo de la selva.

LA HISTORIA REAL

Por lo aparecido en la revista Caretas el supuesto “genocidio” no era más que un rescate de personas que estaban explorando la selva y tratando de encontrar un camino para que se construya una carretera que integre la ciudad de Requena con el alto Yavarí. No se trata como se ha venido difundiendo, que por allí pasaría la marginal de la selva, cuyo trazo está en una zona muy alejada de la frontera con el Brasil.

El 10 de febrero de 1964, partieron de Requena su alcalde el señor Gumersindo Flores y 38 personas entre civiles y soldados. El 10 de marzo encuentran una trocha ya hecha que conducía a una maloca (vivienda de los aborígenes del lugar) y en sus cercanías cultivos agrícolas realizados no por indígenas sino por colonos, pero estas tierras no estaban consignadas como tales, lo cual a los expedicionarios les resultó una sorpresa. Todo ello determinó que ellos se pusieran a buen recaudo, no obstante eso fueron atacados y murió el señor Noe García Lachi uno de los amigos del alcalde al recibir ataques de personas con armas con perdigones,.

Al ser cercada la expedición piden ser rescatados a Iquitos, y así llega un avión Cessna de la FAP, para luego por un hidroavión que ya conocía la posición de los cercados, les tiraran desde el aire víveres y municiones al no poder aun ser rescatados por lo difícil del terreno. Lo extraño de los ataques es que quienes atacaban a los expedicionarios hablaban perfecto español, lo cual demostraba que no eran aborígenes de la zona, sino simples colonos que se establecieron en el lugar con ayuda probablemente de la etnia matsé.

Cesar Lévano periodista de Caretas que cubrió la noticia, narra los hechos al estilo de cómo se describían los acontecimientos en la época, con muchas figuras literarias, con una narrativa efectista y hasta con emoción cuando los heridos son rescatados por dos helicópteros norteamericanos, helicópteros privados y no militares.

De acuerdo a la crónica de Cesar Lévano se lee que el responsable era un colono de nombre José Ríos quien se hizo de muchas tierras teniendo como colaboradores a los matsé que en la época se les conocía como mayos o remos. José Ríos se hizo de muchos terrenos en la zona y comercializaba además de frutos y productos agrícolas, pieles de nutria y demás animales que eran apreciados.

Además de García Lachi, también fue asesinado el expedicionario Pablo García Valles después de días de agonía, y hubo muchos heridos que sufrieron por los ataques de quienes los habían cercado. Finalmente Caretas concluye que todo se debió a la influencia de Ríos quien protegía además de sus actividades contrabandistas, la de los prófugos de la justicia quienes se refugiaban en aquellos inhóspitos lugares.

No hubo genocidio, no hubo napalm, no hubo helicópteros de guerra norteamericanos venidos desde Panamá. Solo fue un rescate de una expedición cercada por personas que no querían extraños en sus tierras.

LA FALSEDAD DE LA HISTORIA

Acostumbrados como estamos con las falsificaciones históricas, el único fin que tienen los que inventaron este “genocidio” es el de desprestigiar al único ícono de la política peruana reciente, y hacerlo aparecer con mancha asegurando además de que tuvo su “baguazo” como lo ocurrido en el segundo Gobierno de Alan García.

En un escrito totalmente desenfocado de la realidad, conllevando su cuota de oportunismo y falsedad el ingeniero Marc Dourojeanni dice: “…Belaunde quien ordenó a la Fuerza Aérea bombardear las aldeas de donde se supone partió el ataque y que se concentraban cerca del río Yaquerana. Las fuentes de la época indican que los helicópteros no solo ametrallaron las chozas sino que también, con apoyo aéreo extranjero se habría usado napalm contra los indígenas…”

Y este ingeniero copia lo que otros dicen también sin fundamento alguno y menciona como fuentes a Ricardo Virhuez y Lenin Quevedo, quienes sazonaron más el supuesto genocidio. ¿Estos dos personajes son acaso “sus fuentes de la época”? ellos escribieron sus “denuncias recién en el 2015!

Lenin Quevedo en su escrito denominado “El Genocidio Perpetrado por Fernando Belaunde contra las Mayorunas” indica que es Stefano Varese quien dice “El Presidente Belaunde ordenó personalmente a la Fuerza Aérea del Perú bombardear y ametrallar las aldeas de tres de los cuatro clanes de los indígenas mayoruna del río Yaquerana”. Esto mismo lo dice Lenin Quevedo en un artículo llamado “El Baguazo de Belaunde” atribuyendo a Varese ataques aéreos, bombardeos y uso de napalm. Estas dos personas son los responsables de la distorsión de la realidad.

La revista Caretas a través de uno de sus principales reporteros como César Levano, personaje del periodismo nacional y de clara vinculación de izquierda no podría maquillar tanto una noticia a todas luces tan simple como ya se ha explicado.

No hubo bombardeo alguno y menos napalm porque los aviones o helicópteros no estaban potenciados para usar ese tipo de armas y, especialmente, por el testimonio de uno de los que ha contribuido a distorsionar esta historia el señor Alberto Chirif quien en su artículo “Conversación sobre los Matsés con Steven Romanoff” dice y se contradice: “Yo he visto las fotos de los helicópteros militares que llegaron desde las bases de los Estados Unidos en Panamá para evacuar a los heridos. Luego vinieron los bombarderos de la aviación peruana, creo que llegaron de la base de Chiclayo, y echaron sus bombas. Felizmente no mataron a los matsés. Ellos tuvieron que abandonar sus malocas. Se fueron corriendo y fue una cosa horrible, pero no fue una matanza. Gracias a Dios. Stefano Varese escribió sobre esto”. Chirif menciona como fuente el texto: “La Nueva Conquista de la Selva” del que ya hemos dado cuenta y cuya transcripción no es fiable al no aparecer un original. Por otro lado el señor Chirif dice haber visto las fotos de naves de guerra de EUA, y da entender que vienen desde Panamá, nos preguntamos, ¿teniendo el Perú naves de combate en los 60s, estas no podían repeler ataques que se tuvo que necesitar de extranjeros para asesinar nativos indefensos? Y ¿cuál fue la matanza o genocidio donde no hubo muertos de los nativos pero si de dos expedicionarios?

Al parecer todo nace de un blog llamado el grancomboclub.com donde no se conoce quienes son los autores de los escritos y se distorsiona lo referente a Varese, para luego ser copiados por otros que gustan de lo sensacional y difunden sin más, algo que “no se enseña en los colegios”.

CONCLUSIÓN

Lo ocurrido en nuestra selva entre febrero y marzo de 1964 fue una operación de rescate de personas que buscaban hacer una carretera para integrar por tierra a la ciudad de Requena.

No hubo masacres, ni menos bombardeos porque los expedicionarios pudieron defenderse con sus armas, y estaban resguardados por personal militar para garantizar el orden. Los helicópteros solo sirvieron para rescate y eran de naturaleza civil, es imposible que hayan venido desde Panamá.

Se afirmó también en otros “testimonios” recientes, que todo se debía a que el Gobierno de Belaunde veía subversión en la zona y por eso los bombardeó, algo inverosímil absolutamente.

Con la oposición que tenía Belaunde en el Congreso, este hecho hubiese sido el detonante para destituir al Presidente, lo que nunca ocurrió.

Así como este embuste, hay otros más que se propagan por las redes sociales y en este caso en particular se intenta disminuir la figura y ejemplo de un hombre que nos gobernó en dos oportunidades y que llegó al poder y salió de él sin enriquecerse, y ante la falta de valores políticos contemporáneos, se quiere aplicar al Presidente Belaunde conductas similares o pasibles de delito para igualarlo a los desprestigiados.

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