Un paso para adelante, muchos pasos para atrás, por Nathalie Paz Alcázar

Políticos como Verónika Mendoza argumentan que el crecimiento que hemos tenido solo ha beneficiado a “las grandes empresas”, pero las estadísticas la desmienten mostrando que millones de peruanos han salido de la pobreza desde la década de los 90.

412

Faltando aproximadamente 2 meses y medio para las elecciones de abril, escuchamos a muchos candidatos pedir una segunda urna para votar sobre una nueva Constitución. Si esto llegase a pasar, es nuestro deber entender cómo nos ha ido bajo la actual Carta Magna y cuáles son los argumentos de quienes piden una nueva.

Para tener este debate, es primordial entender los diferentes enfoques económicos entre la Constitución de 1979 y la de 1993. Por ejemplo, la Constitución del 79 impulsaba la actividad económica del Estado (entre 1989 y 1991 las empresas estatales tuvieron perdidas por más de 5 mil millones de dólares); actualmente se establece que el Estado tenga un rol subsidiario, y de este modo pueda concentrar sus esfuerzos en temas como educación, salud, justicia, etc. Otro punto importante es que el Banco Central de Reserva (BCR) tenía permitido otorgar créditos para cubrir desequilibrios en las reservas internacionales del país; con la Constitución de 1993, el BCR tiene prohibido financiar al sector público. Es por esto que hemos podido disfrutar de una inflación anual promedio de 4.5% durante este milenio, mientras que el promedio anual durante la vigencia de la Constitución de 1979 fue de 350%.

No hay forma de negar que el enorme crecimiento económico del Perú en los últimos años ha sido gracias al capítulo económico de la Constitución de 1993. Políticos como Verónika Mendoza argumentan que el crecimiento que hemos tenido solo ha beneficiado a “las grandes empresas”, pero las estadísticas la desmienten mostrando que millones de peruanos han salido de la pobreza desde la década de los 90. Finalmente, hemos escuchado a candidatos al Congreso por Juntos por el Perú decir que debemos cambiar la Constitución simplemente porque Fujimori la escribió, dejando en claro que no les importa el contenido de esta, solo importa en el gobierno de quién se escribió.

Cada vez que le preguntan a Verónika Mendoza, a Martin Vizcarra, y a otros políticos que se siguen sumando a esta propuesta, por qué necesitamos una nueva Constitución, responden diciendo que hemos atravesado una grave crisis política durante los últimos años y que todos nuestros ex-presidentes están procesados por corrupción. No explican cómo una nueva Constitución ayudaría con ese tema ni por qué modificar ciertas partes de ésta no sería suficiente. Lo único que queda claro es que tirar a la basura todo el progreso que hemos tenido, cada vez que a nuestra clase política se le antoje hacerlo, es dar un paso adelante, y muchos hacia atrás.

Lucidez.pe no necesariamente comparte las opiniones presentadas por sus columnistas, sin embargo respeta y defiende su derecho a presentarlas.