Una Copa amarga

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La Copa Libertadores 2015 fue un fracaso para los equipos peruanos, incluyendo al campeón nacional del año pasado, Sporting Cristal. En lo que fue una Copa atípica para el equipo de Ahmed, dado que consiguió 5 de los 6 puntos totales jugando fuera de casa, no logró clasificar en su grupo como se esperaba por los hinchas y directivos del club. Se vio a un equipo “cervecero” muy fluctuante tanto en desempeño como en resultados, ya que tuvo partidos brillantes como la victoria contra Racing Club en el mismísimo Cilindro de Avellaneda y otros paupérrimos como el que podía catapultarlo a octavos contra Guaraní en Lima que a posteriori terminó perdiendo.

La estadística puede ser cruda, pero es difícil que un equipo que no logre hacerse fuerte en su casa logre clasificar en lo que era un grupo asequible por donde se le viese. En cuestión de números, mi opinión es que el equipo “rímense” quedó fuera por el empate de local contra Táchira (el equipo más débil del grupo 8), ya que no supo aprovechar las múltiples ocasiones de gol que tuvieron, incluyendo un penal en la última jugada, y les empataron con una jugada aislada, como es un tiro libre directo.

Es complicado englobar el juego de Cristal en los 6 partidos que disputó dado que si bien la propuesta fue básicamente la misma durante todos los partidos, con algunas variaciones dependiendo del rival de turno, el desempeño mostrado por sus jugadores no lo fue. Hablar de la defensa, es hablar de irregularidad, dado que en la mayoría de encuentros fue fácilmente superada por los delanteros rivales. El único partido destacable de la retaguardia “celeste” fue la victoria contra Racing en Argentina. Ya sea con línea de 3 o línea de 4, se pudo ver como la defensa fallaba en los cierres o los relevos, y era superada en velocidad siempre. Lo más destacable fue que nunca dejaron de lado la idea del “Turco” y la prioridad era salir jugando, siendo el pelotazo el plan alternativo.

En lo que respecta a la volante, lo primero que resalta en el recuerdo de todos es el gran nivel que mostró Carlos Lobatón en esta fase. Fue otra línea que varió mucho ya que se planteó tanto una línea de 3 volantes de marca con un enganche a manera de rombo, y una línea de 5 volantes con 3 mixtos y 2 extremos. Junto a “Loba”, Calcaterra tuvo un desempeño aceptable, con momentos buenos como malos en la elaboración del juego que buscaba Ahmed para concebir ocasiones de gol, siempre buscando asociarse con la figura del equipo para lograr lo planteado. Por su parte, Cazulo cumple como siempre, corriendo toda la cancha, cerrando cuando quedan espacios en defensa, recuperando la pelota en el medio para luego distribuir al pie del compañero y sobre todo empujando desde atrás al equipo. Por último, Ballón, quién fue utilizado más como un tercer central, cuando le tocó volver a su posición natural no desentonó, puso la pierna fuerte y permitió salidas limpias. Fue por lejos lo mejor de Cristal en la Copa.

Finalmente, la ofensiva tuvo un rendimiento dividido. Esto se debe a que mientras que Írven Ávila destacó en todos los partidos como el arma más peligrosa en el frente de ataque, a pesar que no anotó, mostrándose siempre para elaborar peligro, asociándose o encarando rivales; el referente de área, ya sea Pereyra o Blanco, nunca se encontró en la cancha, desaparecían y difícilmente se les encontraba. Prueba de esto son los solitarios 2 goles que se dividieron estos dos jugadores.

En conclusión, esta edición de la Copa Libertadores quedara en el recuerdo de la gente como aquella en la que Sporting Cristal falló de local, donde debía hacerse fuerte, y por ende los puntos rescatados de visita no fueron suficientes. Asimismo, se debe rescatar de como punto positivo la propuesta de buena elaboración futbolística de Ahmed a la que le fue fiel tanto “en la salud como en la enfermedad”, cual matrimonio.