Una nueva final, por Juan Manuel Saldaña

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Los tres puntos ganados en mesa revivieron a Perú en las presentes eliminatorias rumbo al mundial Rusia 2018. De un momento a otro, la “bicolor” pasó a tener 14 puntos, en apenas un partido después de la derrota en Santiago, que ya la había eliminado definitivamente al dejarla con 8 unidades.

Después de la excelente impresión que nos dejó el equipo en la Copa América Centenario, los resultados no han sido del todo desfavorables: derrotas de visita contra Chile y Bolivia, una victoria y un empate contra Ecuador y Argentina respectivamente, y el reciente triunfo ante Paraguay en Asunción. Pero debemos considerar que, contra Bolivia, perdimos en la cancha, pero ganamos en mesa. Por lo tanto, con este fallo polémico de la Fifa, la selección ha sumado diez puntos en cinco partidos. De esta manera, las chances son claramente posibles, y , como ya he mencionado anteriormente, se debe luchar cada partido, independientemente si las posibilidades empiezan a ser remotas. En estos momentos Perú tiene 14 puntos y le restan siete partidos por jugar, es decir, 21 puntos en disputa. De estos siete partidos, le toca jugar cuatro en Lima frente a Brasil, Bolivia, Uruguay y Colombia, mientras que de visita la selección debe visitar Buenos Aires, Quito y Caracas. Si Perú pretende alcanzar el cupo al repechaje – que, dicho sea de paso, es contra una selección, en el papel, sencilla – ,  entonces debe ganar cuatro partidos de estos siete restantes.

En esta parte del continente, existen algunas selecciones cuya forma de jugar no resulta vistosa y agradable, pero sí muy efectiva para conseguir clasificaciones a los mundiales. Este es el caso de Paraguay, un equipo que ha apelado, desde siempre, al juego áereo tanto en defensa como en ataque. Pero fundamentalmente a la garra y el temperamento. Un estilo de juego parecido es el de Uruguay, que ha tenido mucho más éxito, porque claramente es más ordenado defensivamente, y también debido a que cuenta con jugadores determinantes para los triunfos como Godín, Suárez y Cavani. En esta lista también se podría incluir a Ecuador, que ha aprovechado siempre la altura de Quito para imponerse sobre sus visitantes.

En el caso de Perú,  recién se ha empezado a prescindir de los jugadores que militan en las grandes ligas europeas. En los útimos partidos, los 23 convocados vienen aportando su cuota a un equipo peruano que no necesariamente juega bonito, pero que ya ha comenzado a dar muestras de competitividad en unas eliminatorias tan exigentes como las sudamericanas. Por esta razón, en los procesos clasificatorias siempre han predominano los resultados y la efectividad por encima del estilo de juego vistoso. En el entretiempo del partido en Asunción, mi padre me dijo: “no importa jugar mal, tenemos que ganar como sea, así es en las eliminatorias”. Cada partido que queda será como una final para los dirigidos por Gareca, y tal vez el de Brasil sea la más difícil, porque se encuentra con un equipo que parece haber recuperado su hegemonía histórica.