Vacancia presidencial: Trump y el dilema del Quid pro Quo, por Daniel Ku Hop

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Esta semana la izquierda estadounidense y, por qué no decirlo, una parcela de la derecha, encabezados por Nancy Pelosi, vocera de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, anunciaron el inicio del proceso de vacancia presidencial a Donald Trump. El anuncio se dio tras la publicación de la conversación del mandatario estadounidense con el reciente electo presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskiy. Esta llamada telefónica, cuyo objetivo inicial fue felicitar a Zelenskiy por su victoria en los comicios celebrados en el país europeo, tuvo por protagonista la expresa solicitud de Donald Trump al mandatario ucraniano de investigar nuevamente a Hunter Biden, hijo de Joe Biden, ex vicepresidente de Estados Unidos durante el gobierno de Obama y candidato favorito para representar al Partido Demócrata con miras a las votaciones generales del 2020. Pelosi, quien se ha visto numerosas veces enfrentada a Trump, afirma que en estas conversaciones se ve un claro Quid pro Quo (término latín que, en lenguaje popular significa “favor por favor”) que incluye importantes elementos del Poder Ejecutivo estadounidense en un contexto previo a elecciones generales que afecta directamente a su potencial principal contendor.

Con el objetivo de entender el por qué de lo acontecido resulta esencial, en primer lugar, identificar cuál es la relación entre Hunter Biden y Ucrania. Para hacerlo debemos remontarnos al 2009, año en el que Joe Biden asume como Vicepresidente de los Estados Unidos y su hijo, Hunter Biden, decide incursionar en oportunidades de negocios en el extranjero. Es así que Hunter conoce a Mykola Zlochevsky, ex Ministro de Ambiente del ex presidente ucraniano Viktor Yanukovych, y fundador de la empresa Burisma Holdings. En Mayo del 2014, en medio de un gran escándalo de corrupción que llegó hasta el mismo ex presidente Yanukovych, Zlochevsky designa como miembro del Directorio de Burisma Holdings a Hunter Biden con el objetivo de aportarle a la empresa “buenas prácticas corporativas”. Por esta labor, Burisma pagó a Hunter Biden más de 850mil dólares entre el 2014 y 2015 a través de la empresa Rosemont Seneca, compañía que pertenece a Devon Archer, socio de Biden y, coincidentemente, Director de Burisma Holdings. En este contexto, el Reino Unido decide congelar 23 millones de dólares que Zlochevsky tenía en un banco londinense relacionados a un caso de lavado de dinero.

Hasta este punto, lo único sospechoso es el vínculo de Hunter Biden con una empresa acusada de corrupción en Ucrania. Esto, por sí mismo, no es de interés del gobierno americano, sin embargo la situación se complica cuando Joe Biden, vicepresidente de Estados Unidos durante este periodo, viaja a Ucrania en Marzo de 2016 y solicita al presidente que despida al fiscal encargado de la investigación a Burisma Holdings y Mykola Zlochevsky por ser “muy suave con los casos de corrupción” e incluso, acorde con fuentes de Bloomberg Politics, amenaza con congelar 1 billón de dólares de la garantía de un préstamo realizado por Estados Unidos si es que no despede al fiscal.

Es en este contexto que Donald Trump, quien en una entrevista a Fox News el 19 de Mayo de este año afirmó que Joe Biden pidió que se despidiera al fiscal pues estaba tras los pasos de Burisma Holdings y, por ende, también de su hijo, Hunter Biden, realizó la controversial llamada al nuevo presidente de Ucrania Volodymyr Zelenskiy. En esta llamada, Zelenskiy le agradece a Trump el apoyo que Estados Unidos ha tenido con ellos en términos militares y le indica que están próximos a hacer una nueva compra de armamentos americanos, Trump, le responde que quiere pedirle un favor: investigar más a fondo el caso de Hunter Biden. Incluso el mandatario estadounidense sugiere que pueden hacer uso del Fiscal General de los Estados Unidos para ello. Toda esta situación se torna aún más grave si tenemos en consideración que Joe Biden no solo es el ex vicepresidente de Obama, sino que también es el favorito de las encuestadoras para ganar las elecciones internas del Partido Demócrata y enfrentarse en las elecciones generales al mismísimo Donald Trump.

Como siempre he expresado en este espacio, en la política no hay coincidencias. Sin embargo hablar de una vacancia presidencial en este contexto es legalmente, al menos, controversial. No es fácil probar un Quid pro Quo en una conversación telefónica tan corta y en la que no hay ningún ofrecimiento explícito y directo a Zelenskiy. No obstante, la vacancia presidencial es un recurso más político que legal y, para la mala suerte de Donald Trump, su popularidad en las diversas estancias del gobierno americano es cada vez menor. Todo se decidirá en las próximas semanas.

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