¿Vacancia?: Una o dos elecciones, por Diethell Columbus

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Tras el pedido de vacancia del presidente Kuczynski y el mensaje a la nación de anoche (dirigido al Congreso, en realidad), se abre un debate más que interesante ante un posible escenario político.

Si el presidente de la República llegase a ser vacado y los vicepresidentes Martín Vizcarra y Mercedes Araoz renuncian a sus cargos y tal dimisión es aceptada por el Congreso de la República, nuestro ordenamiento constitucional es claro en señalar que quien asume interinamente la jefatura de Estado es el Presidente del Congreso, quien deberá convocar inmediatamente a elecciones.

Sin embargo y pese a lo que algunos afirman fervorosamente, el texto constitucional no es claro al referirse si el nuevo proceso electoral que se convoque se refiere solo a la elección presidencial o incluye a las parlamentarias (nacionales y andino).

La posición está dividida entre los constitucionalistas más notables de nuestro país. Por ejemplo, los doctores Enrique Bernales y Aníbal Quiroga son de la opinión que el texto constitucional se refiere a una elección general conjunta y en contraposición tenemos a dos ex presidentes del Tribunal Constitucional, Ernesto Álvarez y Cesar Landa, que son de la opinión que nuestra constitución se refiere solo a convocar elecciones presidenciales y para completar el tiempo restante de la autoridad saliente.

El argumento central de quienes defienden la posición del proceso electoral conjunto se relaciona a lo que dispone el artículo 20° de la Ley Orgánica de Elecciones, Ley N° 26859, que establece: “Las Elecciones para Congresistas se realizan conjuntamente con las elecciones para Presidente y Vicepresidentes de la República.”. Bajo la tesis planteada, no existe la posibilidad de una elección separada de ambos poderes del Estado (Ejecutivo y Legislativo).

Por otra parte se recuerda el antecedente de cómo se procedió tras la vacancia por incapacidad moral del ex presidente Fujimori y la renuncia de sus vicepresidentes. Ciertamente en aquella oportunidad se hizo una elección conjunta para elegir al nuevo Presidente de la República y además se recortó el mandato de los Congresistas electos y se convocó elecciones parlamentarias también.

No obstante, debemos recordar que aquella fue una situación excepcional que se habilitó por única vez a través de la Ley de Reforma Constitucional N° 27365. Si se quisiera repetir el escenario se tendría que habilitar una nueva reforma constitucional que así lo disponga.

Sin perjuicio de la respetable posición de la elección conjunta, me apego más a la posición de Álvarez Miranda, Landa Arroyo y García Belaunde, pues la lógica de aplicar a raja tabla el artículo 20° de la ley Orgánica de Elecciones resultaría incompatible con el artículo 136° de la Constitución. Así las cosas, si el Presidente de la República disuelve al Parlamento, el citado artículo de nuestro texto constitucional establece que se tiene que convocar solo a elecciones congresales (nacionales y no de parlamento andino) y solo para completar el período del congreso disuelto. ¿Y el artículo 20° de la Ley Orgánica de Elecciones dónde queda?

Como podemos apreciar, nuestro ordenamiento constitucional ha previsto no solo que puedan darse procesos electorales separados, sino que además contempla la posibilidad que las nuevas autoridades electas solo completen el período de la autoridad destituida, justamente para ayudar a mantener el orden electoral.

Ese mismo razonamiento es el que se debería aplicar en caso el Poder Ejecutivo quede acéfalo y el Presidente del Congreso asuma funciones de forma temporal y convoque nuevas elecciones. Si la disolución del Congreso permite una nueva elección de solo este estamento para un período excepcional, entonces, la vacancia del Presidente de la República por incapacidad moral y la renuncia de los vicepresidentes, se tendría que convocar una elección solo para reemplazar a estas autoridades, pero solo para completar el período hasta el 2021, salvo que se haga una reforma constitucional que disponga lo contrario como sucedió en el año 2000.

Las discusiones sobre este asunto serán intensas y recién empiezan, más aún con la implicancia política que ello conlleva. Si la vacancia presentada contra el presidente Kuczynski prospera y los vicepresidentes Vizcarra y Araoz renuncian, el debate se encenderá más allá de lo que podamos imaginar.