Vargas Llosa, PPK y Humala, luego del 2016, por Alejandro Cavero

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Aún faltan más de 6 meses para las elecciones presidenciales del próximo año, sin embargo, ya se puede ir perfilando cuál será la estrategia no solo de los principales contendores, sino de quien también está próximo a abandonar Palacio de Gobierno.

En esa medida, la apuesta del gobierno parece clara: evitar a toda costa que Alan García y Keiko Fujimori ganen las elecciones. Y es que ambas figuras representan el peor escenario para la pareja presidencial: una mega comisión igual que la hecha por este gobierno, solo que esta vez manejada por experimentados y triquiñuelos apristas. ¿Qué peor que eso?

En ese sentido, la pareja está intentando acomodar todas sus fichas para propiciar la victoria de Pedro Pablo Kuczynski. Es así que, si muchos se ponen a analizar la situación, la presencia de Daniel Urresti en la campaña no se debe a la necesidad del partido nacionalista de pasar la valla electoral o meter congresistas al parlamento (eso es accesorio), la verdadera razón es que Urresti debe participar en la contienda para ser el sabueso que muerda día a día a estos dos candidatos. Kuczynski no cuenta con cuadros políticos fuertes, ni menos con “perros guardines” como lo pueden ser Mulder o Velásquez Quesquén, respecto de García.

Humala, por cierto, no piensa desperdiciar su artillería pesada, y no sería ninguna novedad que, incluso las declaraciones de su garante, Mario Vargas Llosa, acerca de que el Perú no debe escoger “entre la dictadura y la corrupción”, en clara alusión a Keiko y García, vayan en esta dirección.

 ¿Qué rol debe jugar Kuczynski en todo esto? Es claro que los vientos de la campaña juegan poderosamente  a favor de este candidato. Hoy PPK es apoyado por liberales y caviares y se ha hecho mucho más conocido en el interior del país.

Lo que ocurre con PPK es, sin embargo, un problema que quizá este aún no haya dimensionado en toda su extensión. Si bien Kuczynski gana terreno debido a los ataques de los antiapristas y los antifujimoristas, es importante entender que una cosa es estar conforme con que alguien ataque a tus rivales, y otra muy distinta considerarlo tu aliado e incluirlo en tu bando.

PPK está cometiendo el grave error, debido a que es visto como el salvador de los anti Alan y anti Keiko, de aceptar en sus filas a muchos caviares, izquierdistas y “demás hierbas” que pueden terminar desvirtuando su proyecto y, por tanto, su futuro gobierno. ¿Se imaginan a los mismos caviares que apoyaron a Villarán, pero ahora gobernando el Perú?

Kuczynski debe rescatar las bases de su partido, dinamizar sus propios cuadros y fortalecer sus propias estructuras. Si se dedica a cosechar los “antis” es muy probable que se quede sin norte (el gobierno de Humala no fue nada más, como sostuvo Carlos Meléndez, que una cosecha de los antis). Peor aún si es que estuviese siquiera pensando en una eventual alianza con el gobierno.

No deja de ser irónico, por cierto, que todos los caviares que alguna vez lo llamaron “lobista vende patria” hoy corran a protegerse a sus espaldas ante la amenaza del fujimorismo o el aprismo. Pero PPK debe saber muy bien que este bando no es confiable y no debe dejarse seducir por él.

Y bueno, en cuanto al futuro de la pareja presidencial, parece que ya está echado. Si no es una mega comisión, será el Poder judicial.