Venezuela, pronto serás libre, por Ana Jara

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Dictadura, ese es el régimen que vive Venezuela y los sucesos que marcaron la agenda internacional de estos días terminaron por confirmarlo; el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela se atribuyó las competencias parlamentarias de la Asamblea Nacional, lo que equivalía en la práctica la disolución de su Parlamento o Congreso y por ende la ruptura del orden constitucional y democrático en ese país, como bien lo hizo ver la Cancillería del Perú, erigiéndose el Presidente Pedro Pablo Kuczynski como el Mandatario que, sin medias tintas, condenó el Golpe de Estado llanero.

El rechazo de la Comunidad Internacional cuasi unánime al quebrantamiento del Orden Constitucional en Venezuela obligó a su Tribunal Supremo a volver sobre sus pasos y devolver al Parlamento sus poderes, lo que no convence a la oposición democrática que considera que en la práctica, el Presidente Nicolás Maduro concentra en él los poderes públicos, máxime si con la alteración del Orden Constitucional de estos días, Instituciones llamadas a pronunciarse en contra, guardaron silencio cómplice, el caso de la Defensoría del Pueblo y las Fuerzas Armadas.

Desde esta columna consideramos que habiéndose desnudado por completo el régimen dictatorial de Maduro, que mantiene en cautiverio a sus opositores políticos, que reprime a punta de balas la protestas sociales que exigen vivir plenamente en democracia, debe aplicársele de una buena vez la Carta Democrática Interamericana de la Organización de Estados Americanos (OEA), medida de presión que suspendería temporalmente a Venezuela como Estado Miembro de este Organismo, con el descrédito internacional que esto conllevaría, situación que se ventilaría en sesión convocada en estas horas con carácter de urgencia por parte de su Secretario General Luis Almagro.

Esta crisis venezolana ha servido entre otras cosas, para visualizar y en su caso confirmar, la postura a favor de la Democracia o de complacencia con la dictadura, de los Jefes del Estado de los paises miembros de la OEA, en especial los de América Latina y sin ir muy lejos de los lideres políticos peruanos, que se llenan la boca de demócratas pero que llegada la hora de las definiciones, o guardaron silencio cómplice con la ruptura del Orden Constitucional o les costó esfuerzos indecibles para ensayar palabras o frases tibias en contra de la Dictadura del Régimen Chavjsta del cual es víctima el país llanero.

Guardemos esos nombres de personajes que pretenden representarnos bajo la fachada de democráticos pero que sus palabras o silencios hablan más fuerte que sus conductas.
La Dictadura hay que llamársela por su nombre, no importa si ésta es de origen izquierdista o derechista, son indistintos los argumentos pretextados para atentar contra el Orden Democrático de un país, como sucedió por ejemplo en el Perú en 1992.
Señores, donde no hay separación de los poderes públicos, donde se penaliza el derecho de opinión y el de protesta, donde no hay alternancia en el poder y se condena a la larga, a la miseria a sus pueblos, es DICTADURA.

Finalmente, el lado positivo de la crisis venezolana, además de hacer retroceder al Tribunal Supremo Chavista en su tropelía de disolver el Parlamento, es que ya sabemos o confirmamos, quién es quién, en la defensa de los valores y principios democráticos, notificados estamos, que no nos engañen en adelante.
¡Fuerza Venezuela, pronto serás libre!

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