Venezuela sin luz

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«Ya la luz no se va por largos periodos, sino que dos o tres veces al día se va por quince minutos y es es un coñazo para los electrodomésticos», revela a la BBC Ramón Gonzáles, un poblador de la ciudad Guayana, en el Estado venezolano de Bolívar. La declaración de Gonzáles ejemplifica claramente lo que se vive a diario en el país de Nicolás Maduro. Y es que Venezuela, por muchos años amparada en su riqueza petrolera y gasífera, no se preocupó tanto por darle un impulso a la generación hidroeléctrica creyendo que la térmica les bastaría.

Hoy, el panorama es preocupante y el hermetismo del gobierno no hace más que agudizar el problema. La empresa encargada de distribuir el servicio eléctrico en Venezuela, Corpoelec (Corporación Eléctrica Nacional) dejó de publicar sus reportes mensuales en 2009 y en 2014 no divulgó su informe de gestión anual al ministerio de Energía.

El gobierno alega intentos de sabotaje por parte de la oposición a la que acusan de querer desacreditar al régimen ad portas de las elecciones parlamentarias del próximo 6 de diciembre. Pero los especialistas critican falta de mantenimiento en las centrales generadoras de energía las que, según la BBC, tienen un déficit de 1 000 MW. Muchos expertos aseguran que el 50% del sistema está inactivo, aunque el gobierno lo oculte.

Por otro lado, las reparaciones a la red eléctrica no pueden realizarse, debido al elevado costo que supone importar piezas de recambio del extranjero. «Todo el sistema de distribución de energía –desde el reemplazo de un transformador caducado hasta el repuesto del carro que usan los electricistas– se ve afectado por la crisis de divisas e importaciones que actualmente sufre Venezuela, una problemática que ha sido reconocida en varias memorias del ministerio de Energía», advierte la BBC.

A esto debe sumarse la creciente demanda eléctrica en Venezuela, país que representa el mayor consumo per cápita de electricidad en América Latina debido a la cantidad de electrodomésticos que posee cada familia. «En medio de la bonanza que vivió Venezuela entre 2004 y 2008, y gracias a los planes sociales del gobierno, millones de personas compraron televisores, lavadoras o aires acondicionados importados a precios módicos«, informa la BBC y acota que esta masiva adquisición de productos conllevó a que la demanda de energía -según cifras del mismo gobierno- se duplicara en una década.