Vigilancia Asegurada, por Marcio De La Cruz

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De este modo , podemos colegir que un primer objetivo es la vigilancia permanente. De aquí, los temas que nos acompañan, el presupuesto y la estrategia nos van a seguir acompañando. En ese sentido, haremos una comparación en relación a la vigilancia (inteligencia humana – HUMINT) entre lo ocurrido en Estados Unidos y el Perú en los noventas, en el tema de presupuesto. Esto, ya que ambos países salieron victoriosos de sus sendas luchas contra sus adversarios, la Unión Soviética y sendero luminoso, respectivamente.

Hago la salvedad aquí en guiarme en HUMINT ya que muchas veces, las otras fuentes de inteligencia no brindan un contexto para la información recabada. Basta señalar los volúmenes de información recabada en señales electromagnéticas que luego necesitan ser procesadas y luego analizadas. De otro lado, una razón más común es que aparatos de SIGINT necesitan de inversión por millardos. Y por último, HUMINT puede ofrecer inteligencia de forma sostenida.

Estados Unidos sufrió los derivados de los “dividendos de la paz”. Esta idea era la de dejar de invertir en defensa, y en especial en inteligencia, una vez superado el problema de la lucha militar contra la Unión Soviética. El ex Presidente William Clinton procedió a minimizar de tal forma el presupuesto y la función de la CIA, que todo su los oficiales en misiones en el exterior (Directorado de Operaciones (DO)) no llegaban al equivalente al número de agentes de la agencia del FBI en Nueva York en 1995. Los resultados de esta política fueron más allá de lo imaginado. Tal fue el desdén de Clinton que oficialmente no hay registros de reuniones entre él y James Woolsey, Director de la CIA entre 993 y 1995.

No sólo se dejó de conocer los intereses y formas de razonar de los oligarcas rusos, sino que otros problemas surgieron por falta de previsión en HUMINT. Rusia, en su momento más vulnerable no fue comprendida por los hacedores de políticas de Estados Unidos. Se perdieron cerca de 7 años, en tratar de adaptarse a nuevos actores, sin éxito. Mafias, grupos dentro del Ejército ruso, la aparición de Putin, instalación de células espías de la KGB/FSB dentro de Estados Unidos, fundamentalismo dentro de Rusia y otros factores parecieron siempre de sorpresa, negando una posibilidad de planificación de acciones militares y de inteligencia. Lo peor de todo fue que esta falta de inteligencia generó un agujero de vigilancia que ignoró los vínculos de la cocaína con su frontera, de los planes de al-qaeda y sus ataques a las Embajadas de Tanzania y Kenia, el ataque al USS Cole en Yemen en el 2000 y la total inacción frente a alqaeda entre 1993  y el 2001. Acordémonos que el World Trade Center fue atacado en 1993.

En el Perú a finales de la década de los noventa, algún sector político empezó a demandar un desmantelamiento de la DINCOTE, del presupuesto de las Fuerzas Armadas y del SIE/SIN con el argumento que estaban impregnados por la corrupción. Fue notoria la “corrupción de la camarilla”, de un grupo, de algunos, pero no de todos. Fue la excusa, el pretexto ideal, para dejar a sendero sin la vigilancia adecuada en varios campos, en especial el militar en el VRAE. Entre 1997 y 1999 se fue reduciendo el número de las Bases contrasubversivas (BCS) en zonas aledañas. Con la llegada de un nuevo gobierno, Alejandro Toledo dio por descontada la necesidad de vigilancia en la zona, generando al menos 60 ataques, varios con decenas de militares muertos.

Se volvía a pensar en términos de los dividendos de la paz, se debía destinar el dinero del presupuesto en otras áreas. Ahora, 15 años después el VRAEM (creció hasta el Mantaro) todavía no se controla, hemos sido hasta el 2015 los primeros productores de cocaína, y hay un sentido de falta de seguridad ciudadana generalizado, no “histeria” como cierto Presidente de Consejo de Ministros mencionó recientemente. La Libertad de esos peruanos sigue conculcada, el primer paso para liberarlo es aprobar todo el dinero necesario para una adecuada vigilancia. Pero qué clase de vigilancia?

El pensamiento, o más bien lastre, detrás de esta decisiones políticas es simple: si ya no hay adversario, no es necesario seguir invirtiendo en HUMINT. Por el contrario, considero que una vez ganada la batalla militar, es necesario asegurar el triunfo con una consolidación en al menos la partidas destinadas a la vigilancia. De lo contrario, ese eventual logro termina siendo un recodo, un recodo en el camino, nada más.