¿Vizcarra dictador romano?, por Alfredo Gildemeister

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Dice Cicerón en su gran obra “De Re Pública” lo siguiente: “De hecho, en tiempos de paz tranquilidad -pues uno puede divertirse mientras no teme nada- sucede como en una nave, y a menudo también en una leve dolencia; pero como quien navega, cuando el mar de repente comienza a picarse, y como el enfermo, cuando su dolencia se agrava, se implora ayuda a un solo individuo, de igual modo nuestro pueblo, en épocas de paz y en la patria, manda incluso a sus magistrados, los amenaza, recusa, apela a los tribunos y apela al pueblo; pero en tiempos de guerra, los obedece como a un rey; porque la salud vale mas que el deseo”.

¿A qué institución o a que persona se refiere Cicerón? Continúa: “La verdad es que en guerras más graves los nuestros quisieron que un hombre solo sin colega tuviera en sus manos todo el poder; cuyo nombre indica precisamente la fuerza de su autoridad suprema; pues se le llama, en efecto, ‘dictador’ porque ‘es dicho’, pero en nuestros libros… sabes que se llama ‘Maestro del pueblo´” (Libro I, 63). Se trata de la institución romana del “dictador” (“dictator”). ¿En qué consistía esta institución?

El dictador en la antigua república romana era un magistrado que se elegía, en circunstancias de peligro, invasión o guerra civil, para sustituir a los cónsules y al que se concedía, por tiempo limitado, una autoridad omnipotente que no podía exceder de seis meses y por lo general, duraba menos. Los dictadores deponían sus poderes apenas se resolvía la emergencia que había motivado su designación.

La dictadura era una magistratura de funcionamiento extraordinario, pero prevista y reglamentada por las leyes romanas. Hoy se emplea este término, por lo general, para designar a gobiernos que actúan al margen de la ley, pero en la República romana no era así. El término “dictador” etimológicamente proviene del verbo “dicto”, esto es, “ordenar”.

En la república romana, la dictadura nació a propuesta de Tito Larcio, quien fue además el primero en ejercer el cargo. El dictador era nombrado por uno de los cónsules (eran dos por año) en virtud de una orden del Senado que tenía la potestad de determinar cuándo era necesario el nombramiento y quién debía ocupar el cargo. En un principio, sólo los patricios podían ser nombrados dictadores, pero en el año 356 a.C. se les reconoció ese mismo derecho a los plebeyos.

Entre los dictadores de Roma figuraron Tito Larcio, Cincinato, Camilo y Papirio, todos los cuales dimitieron del cargo antes de que expirase el plazo máximo de ley. Así, por ejemplo, cuando los ecuos amenazaban Roma, el Senado concedió títulos y poderes de dictador a Quincio Cincinato, quién con un nuevo ejército, libertó a las legiones sitiadas y en el 431 a.C. las condujo a la victoria. Luego de 16 días, regresó a arar su finca de la cual había venido pues era agricultor. Cabe mencionar que del abuso de esta institución deviene la figura del “tirano”. Cicerón lo describe como “…un hombre audaz y corrupto, que persigue sin vergüenza a los que han prestado muy a menudo sus servicios a la patria, y concede al pueblo no solo lo propio sino lo ajeno… al final se alzan como tiranos de aquellos mismos por quienes han sido encumbrados” (Libro I, 68).

Sin embargo, hubo excepciones como el caso de Lucio Cornelio Sila quien modificó el plazo máximo de seis meses y se hizo nombrar dictador de forma indefinida, aunque a los dos años dejó voluntariamente el cargo.

Igualmente, Julio César tras ganar la guerra civil, se hizo nombrar dictador por diez años y la animadversión que eso produjo causó su asesinato en los idus de marzo del 44 A.C. Por ello, dado que la dictadura era un mecanismo natural mediante el que también se podía fundar una monarquía, Marco Antonio promulgó una ley aboliéndola. Más adelante, Augusto logró un poder similar, aunque evitando el cargo de Dictador, que no volvió a ser ocupado por nadie, dando inicio al Principado o Imperio.

Recientemente, el presidente Vizcarra declaró en un discurso en Madre de Dios lo siguiente: “Insistiremos con el referéndum. Y si finalmente hay inconvenientes y demoras exageradas en el Congreso… lo haremos a través de la recolección de firmas.  Estoy seguro que el pueblo no tiene ningún problema para alcanzar las firmas necesarias”. ¿A qué viene esto? Pues que, al parecer, de buenas a primeras el presidente Vizcarra se siente como si hubiere sido nombrado “dictador”, como en la antigua Roma, hasta el 2021.

Su “estilo” pareciera el del antiguo dictador romano pues declara que llevará adelante el referéndum quiéralo o no el Congreso, esto es, los representantes del pueblo elegidos por el pueblo; impondrá sus cuatro proyectos y no le interesa que la Constitución establezca que el Poder Ejecutivo no puede convocar a un referéndum pues solo el Congreso de la República puede convocarlo, y termina declarando amenazadoramente que habrá referéndum sí o sí, poniendo inclusive plazo hasta el mes de diciembre, como si organizar un referéndum fuere como organizar una pollada. Inclusive a señalado que él manda y que, si el Congreso no está de acuerdo con ello, hará cuestión de confianza, disolverá el Parlamento y convocará a elecciones legislativas.

¿Qué esta pasando? ¿Vizcarra se siente acaso una especie de dictador romano con plenos poderes para hacer lo que le dé la gana, olvidando que no estamos en la antigua Roma sino en un Estado de Derecho y en una democracia, en la que le guste o no, debe respetar y someterse al Congreso como primer poder del Estado, esto es, al pueblo representado? ¿Se siente acaso un dictador romano, pasando por encima de la Constitución, como si el Perú fuere su chacra? ¿Le impone plazos al Congreso y lo presiona reduciéndole el presupuesto para el 2019 olvidando que es el Congreso quien lo aprueba finalmente? ¿No sabe que es atribución del Congreso aprobar o rechazar sus proyectos para el referéndum? ¿Cree que gobernar es manipular al pueblo peruano haciéndole creer, mediante discursos demagógicos y populistas, que un referéndum solucionará los graves y urgentes problemas que tiene el país? ¿Lo asesora acaso PPK? Gobierne presidente y resuelva los verdaderos problemas del país: corrupción, inseguridad ciudadana, parálisis económica de las inversiones, etc.

El referéndum no es urgente hoy. Nadie lo ha nombrado dictador como en la antigua Roma. ¡Ni siquiera ha sido usted elegido! Está en ese cargo simplemente porque usted era el vicepresidente del corrupto PPK y punto. ¡Deje de causar confrontaciones! ¡Deje el populismo y la demagogia a un lado y gobierne ya! ¡El país se lo exige!

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